Translate

sábado, 24 de junio de 2017

ANTIGUA HERMANDAD Y COFRADÍA DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ Y ÁNIMAS DEL PURGATORIO (Hermandad de los Carpinteros de Granada)





ANTONIO PADIAL BAILÓN



En pasados siglos, varias hermandades existieron en Granada que daban culto al patriarca San José, que siempre ha gozado de gran fervor en el orbe católico, como esposo de María, padre adoptivo de Jesús y guardián de la Sagrada Familia.


No sólo fueron varias las hermandades granadinas que propiciaron su culto y devoción, sino también, sus imágenes proliferaron, y aún lo hacen, en todas las iglesias de la ciudad. De estas hermandades granadinas, situadas en iglesias como la de Santa Cruz la Real, San Gregorio, San Matías, Santa Ana, Conventos de San Antón o el de la Santísima Trinidad...etc., la más antigua y principal fue la que tenía su sede en la iglesia albaicinera de San José, en la que además era titular de la parroquial.

Templo de múltiples devociones y cofradías a lo largo del tiempo, se  consagró por el primer arzobispo de Granada, Fray Hernando de Talavera el día 7 de enero de 1492, siendo una mezquita consagrada al culto católico, como fue usual hacerlo en la Granada recién reconquistada. Era la mezquita de Al-Murabitín o de los ermitaños, edificada hacia el siglo IX, cuyo alminar aún conserva la iglesia como torre de campanas, siendo el único ejemplar en España anterior a los tipos almorávides.


La mezquita se derribó en 1517, para construir el templo actual, quedando la torre, como decimos, y el aljibe del que se sacaba el agua para las abluciones en época musulmana. El templo fue finalizado de construir en 1525, realizándose según el gusto ojival, aunque no así la portada, que se construyó por el cantero Luis de Arévalo, seguramente, en los años cuarenta del XVIII, en todo caso antes de 1756.

En los siglos XVII y XVIII era parroquia rica con casas nobiliarias y de Caballeros Veinticuatro de la ciudad, como la de los Carrillo de Albornoz, conquistadores del reino granadino y patrones de la capilla mayor de la que seguramente costearon su primer retablo (el actual es neoclásico trazado por Ventura Rodríguez en 1788-1789; o como los Mendoza de la Casa del Almirante de Castilla, entroncada con los Marqueses de Estepa; o la de los Carvajales, Condes de Benalúa, o la del Secretario de Felipe II y Felipe III, Luis de Salazar, Señor del Mármol, que fundó la Capilla que actualmente ocupa el Cristo de la Misericordia o la de los Obregones, Cerones...etc, familias que ocupaban otras capillas de enterramiento.


Recreación de la mezquita Al-Morabitín aljibe y alminar y la iglesia actual


Fundación

Pocos datos se conocen de esta Hermandad de la iglesia de San José, por lo que ha de ser necesariamente incompleta su historia, exponiendo en este artículo los por mí investigados. Por otra parte, este es el caso de la mayor parte de las antiguas hermandades, la mayoría de ellas desaparecidas, y de las que sólo conocemos datos incompletos.
  
Era de todas estas hermandades granadinas dedicadas al Santo Patriarca la de más antigüedad y predicamento, siendo fundada muy tempranamente, es decir, en 1528, aunque sus reglas no se aprobarían por la autoridad eclesiástica hasta el día 31 de enero de 1532, en tiempos del arzobispo D. Gaspar de Ávalos (1528-1542). Después, sus estatutos fueron renovados en siglos posteriores, en los que se producirán fusiones con otras hermandades de la parroquia.




Tenía el carácter de hermandad gremial, formada por los carpinteros de Granada y profesionales de otros oficios asimilados, aunque los silleros y ensambladores le daban culto a San José en una capilla callejera que existía en la calle de este oficio a la mitad de la de Abenamar, donde la cruzaba el Zacatín, realizándole en ella fiestas el día del santo, en las que como cofradía se incluiría la procesión con la imagen del Santo Patriarca. 

Otra imagen en cuadro de San José se veneraba en otra capilla o altar callejero en la calle Carpintería por los carpinteros de dicha calle, que estaba junto a la Casa o Coliseo de Comedias, situada al inicio de la calle de Mesones, cercana a la Puerta Real; y por último, en la capilla que existió en la Alcaicería, en la calle de los Tintes, donde se veneraba la imagen del santo, junto a otra de la Virgen (1).

Una de las noticias más antiguas que he recopilado sobre la Hermandad del Glorioso Patriarca San José de la iglesia de su nombre data de 16 de septiembre de 1624, día en el que el hermano mayor Salvador Morales y el mayordomo Luis Flores solicitan del Provisor y Vicario General de la diócesis, Jerónimo de Montoya, que se aplique en el ámbito del arzobispado granadino la Bula y Cartas Apostólicas de 8 de mayo de 1621 (Gregorio XV), que, al parecer, había conseguido - pues manda el original en latín al Provisor- la hermandad con dicha fecha:

"Que como parece desta Bulla original y cartas apostólicas se ha concedido y mandado que se guarde por fiesta el día de dicho glorioso Patriarca (...) suplican al Provisor lo mande ver y se guarde dicha fiesta en esta ciudad y su arzobispado y se mande a los vicarios de los partidos y nos vuelva el original de la Bulla (...)" (2).

Recibida la Bula, dicho Provisor manda que se cumpla y se guarde la fiesta de San José en Granada y en todo su arzobispado para siempre jamás.


Otra imagen similar de San José y el Niño

Por estas fechas se fundó, concretamente sobre el 16 de mayo de 1624, la Hermandad de las Ánimas Benditas del Purgatorio de la parroquia de San José. Ese día los hermanos solicitan del arzobispado la aprobación de sus reglas, aunque estas no reciben la autorización eclesiástica hasta varios años después, el 17 de marzo de 1628.

"Decimos que para gloria y honra de Ntro. Señor nosotros queremos fundar una hermandad de esclavitud de las Ánimas del Purgatorio en la iglesia parrochial de San Joseph para que con solamente con nuestra limosna y demás hermanos que en adelante fueran sentados en la hermandad podamos decir una misa a las ánimas del Purgatorio cada día, y hacer la fiesta de todos los Santos cada año y lo demás que acostumbra hacer en la esclavitud de dichas ánimas en la parroquia del Señor San Gil y demás parroquias y demás cosas que en las dichas esclavitudes se guardan  por su fundación y constituciones. Suplicamos a Vmd, nos mande dar licencia y podamos hacer y fundar la dicha hermandad en la dicha iglesia parrochial de San Joseph (…). La solicitud la firman más de veinte hermanos encabezados por Antonio Quesada de la Llana, Cristóbal de Herrera, Juan Gutiérrez, Antonio Ximénez, y Cristóbal de Robles. 

Las constituciones de la Hermandad de las Ánimas de San José, que se componen de 20 capítulos, tal vez copiados de la del mismo carácter de la iglesia de San Gil, con la que perecía muy ligada, y que sería extenso transcribirlas en este trabajo. 

Asimismo, no he logrado, por ahora, establecer la fecha de la fusión de esta hermandad de ánimas con la de San José, que, desde luego, ya estaban unidas en el siglo XVIII.

La imagen

En la época de fundación de la hermandad la imagen de San José que veneraría la cofradía no fue la actual, titular de la iglesia y que preside el retablo mayor, porque esta imagen es del siglo XVIII, como se dirá más adelante. Posiblemente, aquella primitiva imagen sería de las que distribuyeron los Reyes Católicos a partir de 1499 para abastecer de imágenes de culto a parroquias y a determinados conventos, y que se realizaron en el taller del maestro Ruperto o Uberto Alemán.


La hermandades antiguas, como ocurre en las actuales, no era extraño que cambiaran en algún momento de imágenes titulares para encargar otras que sustituyeran a las antiguas, acomodándose, de este modo, a los gustos y estilos que imperaban en cada época. Esto ocurrió en la Hermandad de San José, que tiene nueva imagen en 1755-1756, realizada por el escultor Torcuato Ruiz del Peral, y que es la que actualmente preside el retablo mayor de la iglesia.




Veamos el proceso por el que la imagen de San José de Torcuato Ruiz del Peral se convirtió en titular de la hermandad.

Da la impresión, según un documento que obra en el Archivo Arzobispal, que a mediados del siglo XVIII la hermandad se encontraba en cierta decadencia, por lo que sus hermanos solicitan del vicario general interino, D. Gabriel de Rus y Contreras, autorice que se celebren elecciones para elegir hermano mayor y mayordomo (3). 

" (...) bajo de la advocación del propio santo está fundada y son cofrades todos los individuos que comparecen del dicho arte, cuios alarifes han hecho de algún tiempo a esta para de mayordomos, entregándose de unos a otros los bienes de dicha hermandad, y deseando nosotros restablecerla a su antiguo ser, dándole el mayor culto que se pueda al expresado santo, suplicamos se sirva mandar a todos los del expresado arte, a fin de que, el domingo próximo venidero concurran de 2 a 3 de la tarde a la iglesia parrochial para que se celebren elecciones de mayordomos que cuiden de su culto, funciones (…) y que continúe en años sucesivos".

El cabildo general se autoriza por el provisor de la diócesis para el domingo 26 de enero de 1755 y en el que salen elegidos los maestros carpinteros Martín de Molina y Nicolás de Moya, que serían los encargados de normalizar la hermandad.

Estos nuevos cargos, y a proposición del hermano Pedro de Arroyo, beneficiado de la parroquial de San José, se reúnen en cabildo general a toque de campana, el 5 de octubre de dicho año de 1755. En este cabildo, celebrado con autorización del provisor general de la diócesis, el beneficiado citado propone la ampliación de la capilla de la hermandad y del Santo Titular (...) hasta la esquina de la capilla que se arrima y formarles media naranja interior (...)" .

El proyecto de ampliación de la capilla del santo, que creemos era la que está a los pies del templo, por lo que dice el documento de formarle una media naranja, aunque el documento que comentamos dice, también, que dicha ampliación interrumpía la entrada por la puerta principal del templo, lo que nos conduce a creer que dicha puerta estaba abierta en lo que hoy es la zona del ábside y al cerrarse con la capilla dicha puerta pudo clausurarse. 


Nuevo retablo diseñado por Ventura Rodríguez hacia 1788, donde se colocó el Santo, suprimiendo el anterior renacentista

La capilla se empezaría a ampliar y a remozar durante el mandato del hermano mayor Martín de Molina y del mayordomo Nicolás de Moia (Moya), siendo secretario de la hermandad el notario de la Audiencia Arzobispal, Pedro Rovira y Teruel, y la habrían de costear los maestros de arte de la carpintería, aunque sólo en lo relativo a la parte de la madera, " (...) los hermanos maestros de dicho arte unánimemente se obligaron a costear la referida fábrica por lo que respectaba a madera y manifacturas de ella y no en más (...).

El resto de la obra o de albañilería se costearía con las aportaciones de hermanos y demandas a los devotos, encabezando la suscripción el propio beneficiado con una entrega de 500 reales de vellón. Asimismo, para que el cabildo no tuviera que reunirse en el transcurso de la obra, se nombró una comisión de hermanos formada por Cristóbal y Joseph Sánchez, Francisco de Espejo y Francisco Morales, otorgándole la hermandad poderes para ello.

Años estos de mediados de siglo XVIII, en los que el escultor Torcuato Ruiz del Peral estaba en la cima de su quehacer artístico, y en los que nos legaría esta imagen de San José con el Niño, tal vez, una de sus mejores obras. La expresión movida de su composición y conseguida espiral de la túnica del Niño, amarrada bajo el pecho de clara inspiración canesca, así lo denotan. 

La imagen de San José había sido encargada y costeada el beneficiado de la parroquia, D. Pedro de Arroyo, asimismo, hermano de la hermandad de San José, e impulsor de la ampliación de la capilla, seguramente, movido por el deseo de que en ella se colocara la nueva imagen del santo, que provisionalmente la había situado en el altar mayor del templo.

Las obras de la capilla aún no estaban concluidas a finales de junio de 1756, habiéndose consumido en ella los 500 reales que aportó el beneficiado Arroyo, y al que tanto molesto la tardanza en las obras que convocó el cabildo de la hermandad el 29 de junio de dicho año, para expresar su desagrado por dicho hecho y por los daños que estaban produciendo las lluvias debido a la demora en su construcción.


Imagen de la portada de la iglesia, quizá la pudo hacer Ruiz del Peral

El beneficiado amenazó, además, con retirar la oferta que había realizado de la imagen del santo y anunció que existía un caballero que ofrecía fabricar la capilla con más amplitud en otro lugar de la iglesia, que no estorbara la puerta principal de la iglesia.

No aceptó el cabildo de la hermandad las amenazas vertidas ni cambiar de lugar la capilla y que la obra se iría realizando conforme a las limosnas que se recibieran, sin limitación de tiempo, pero a la mayor brevedad posible, haciéndose cargo la cofradía de las reparaciones por los desperfectos que causaran las lluvias.

Aún la obra de la capilla no estaba finalizada a principios de julio de 1757, pues en el cabildo celebrado ese día se da autorización a los nuevos cargos, Cristóbal Sánchez, hermano mayor y a Gregorio Cano, mayordomo, para que prosiguieran la obra de la capilla y camarín del santo. Estas dos personas parece que estuvieron en sus cargos diez, pues en 1767 fueron sustituidos por Antonio Calixto, como hermano mayor, y Manuel González Mayor, como mayordomo, pero en esta época no se trata ya de la capilla de la hermandad, por lo que es de suponer que estaría finalizada. En ese año otro beneficiado regía la parroquial, Thomás Nicolás Palomino, que hacía también de secretario de ella.

De lo expuesto, tal vez nos quede un punto algo difuso o ciertas incógnitas sobre la imagen y la capilla, pero así viene en los documentos consultados. Tales puntos difusos pueden ser:

¿La imagen que dona el beneficiado Arroyo es la de Ruiz del Peral u otra que desconocemos? Dado que las relaciones entre la hermandad y el beneficiado parecen deterioradas por la tardanza en las obras de la capilla y aquél amenazó con retirarle la imagen ¿la cofradía encargaría después la talla actual por dicho motivo? No creemos que esto ocurriera, dada la escasez económica que muestra la hermandad con retrasos en la obra de la capilla por falta de medios económicos y la relevancia como escultor de Ruiz del Peral cuyos honorarios serían elevados, y es muy posible que el beneficiado hubiera encargado la imagen para que representara al titular de la parroquia y que en ella se le diera culto por la cofradía.  



La hermandad parece estar muy mediatizada por los ministros de la parroquia, quizá por ser la hermandad que daba culto al titular de la misma, pues los beneficiados convocaban los cabildos, los presidían y hacían las veces de consejeros espirituales de los hermanos. 

Otra noticia de la hermandad la tenemos en 1759, cuando vota en el cabildo de 14 de octubre de ese año no atender al llamamiento del Caballero Veinticuatro de Granada, D. Pedro Pascasio de Ortega y Baños, Comisario de la Proclamación del Carlos III, para que la corporación participara en las fiestas, máscaras y arcos triunfales con motivo de dicha proclamación. La hermandad acuerda por unanimidad no participar en dichas fiestas, porque "esta hermandad y arte, que por sus muchos atrasos y pobreza no podían concurrir con maravedíes algunos ni otros costos a dicha proclamación, y que por los cuatro dichos alarifes se pase a presentar la imposibilidad con que se haya la hermandad de concurrir a lo expresado".

Según nos informa el trinitario Fray Antonio de la Chica Benavides, parece que la hermandad adopta la forma de Esclavitud por estos años, quizá por haberse fusionado con la hermandad de las Ánimas que tenía este carácter. Ello se constata en el anuncio en 1764 por la Esclavitud de San José de un jubileo en la segunda quincena de mayo y una setena al Santo, que a continuación se celebraba, y que se seguirá celebrando hasta la hace pocas décadas (4).

Con esta fusión, quizá la hermandad se anticipó a la supresión de las hermandades gremiales que se produciría pocos años después con la normativa de los gobiernos ilustrados de Carlos III.

Por un cabildo general de 24 de febrero de 1771, para elegir nuevos cargos, sabemos que la capilla estaba concluida y la hermandad había encargado un retablo, que en esa fecha estaba casi concluido y la imagen colocada en él. El acta del cabildo dice: " (...) Respecto al hallarse lo más del retablo concluido y el santo estaba ya rematado en vista (...). Probablemente, no muchos años estaría el santo en su capilla y retablo, pues al realizarse el mayor de la iglesia, según traza de Ventura Rodríguez (hacia 1788) y que finalizó Felipe Vallejo en 1789, la imagen sería colocada presidiendo dicho retablo.




La hermandad de los carpinteros seguirá su curso en el siglo XIX con las vicisitudes diversas que ocurrieron en los aspectos social, religioso y político en ese siglo. Seguirá con la celebración de su septenario, englobando aún entre sus hermanos a los del arte de la carpintería, aunque también pertenecían a la hermandad personas de otras distintas actividades o profesiones (5)

También en 1809, probablemente algunos años antes, se había formado dentro de la hermandad una congregación de señoras, siendo comunes estas asociaciones dentro de algunas hermandades a finales del siglo XVIII y principios del XIX (Cristo de San Agustín o Ntra. Sra. de las Angustias). Estas señoras celebraron en octubre de 1809 una setena a San José por la finalización de la guerra que la nación dirimía contra las tropas napoleónicas.  

No sabemos cuándo la Hermandad Sacramental de la parroquia se une con la de San José; por lo pronto, la sacramental en 1848 modifica sus estatutos para incluir la devoción y culto a la imagen de San Miguel, al haberse suprimido su parroquia albaicinera e incluirse su feligresía en la de San José.



Seguramente, la fusión se produciría a finales del XIX o principios del XX, pues en la procesión del Corpus participa como hermandad sacramental en ese periodo.

También, hacia 1865 se establece otra hermandad del santo en la iglesia de San Antón, que mantuvo cierto esplendor, por personas pertenecientes a la alta sociedad granadina, y que llevaba el título de Ilustre Hermandad del Patriarca San José, de la que eran mayordomos J. Salvador Moreno Agrela y José Sanz Quero, que celebraba, también, un septenario en primavera. En la del año 1906 predicó el Padre Fdez. Arcoya, coadjutor entonces de las Angustias e intervino la orquesta del Maestro Gómez (6)


San José de la Iglesia de San Antón

El Defensor de Granada en su número de 13 de junio de 1906 relata las fiestas del Albaicín en las que se adornaba la Plaza Larga con el retablo que fue de San Cristóbal, colgaduras en las calles y arcos de triunfo para recibir a la procesión de Ntra. Sra. del Amor Hermoso, en su trono de artísticos varales, con columnas y templete festoneados de guirnaldas blancas. En dicha procesión se llevaba la imagen de San José portada por los carpinteros. Aunque, seguramente, no sería la imagen de San José de la iglesia de este título la procesionada, sí denota la persistencia del espíritu gremial en esa época. También se celebraba una procesión con San José desde la iglesia de San Ildefonso por los carpinteros, allá por 1919.

Gran relevancia tuvieron los cultos del septenario y función de la Hermandad de San José en las primeras décadas del siglo XX. Como muestra de ello reseñamos los de 1913: "Terminó en su iglesia parroquial el Septenario, que según tradicional costumbre, dedica al glorioso Patriarca su Ilustre Hermandad. Estos cultos han revestido solemnidad extraordinaria, contribuyendo la extensa iluminación eléctrica (novedosa en estos años) y de cera y el adorno artístico del hermoso retablo de la capilla mayor, en el que se venera la imagen del Santo Patriarca.

Todas las tardes se han cantado las coplas que para el Septenario compusieron los famosos músicos granadinos Blancas, Palancar, Domingo y Ruiz de Henares, cuya interpretación a cargo de una nutrida capilla de música, ha sido muy acertada.

Nuestro venerable Prelado ha asistido varias tardes al Septenario, al que han acudido numerosos fieles" (7). La predicación corrió a cargo de los Redentoristas.






También sabemos quiénes eran los mayordomos de la hermandad en 1921, que costearían el "Septenario que se celebraba en honor del Patrocinio de San José por su Hermandad de Esclavos de la que son mayordomos Rosalía Baillo de Enríquez de Luna, Patrocinio López Atienza, Mariano Jiménez de la Serna y José López de Hierro". 

De los nombres de estos mayordomos se deduce que la hermandad, como en casi todas las antiguas cofradías que persistieron a principios del siglo XX, eran patrocinadas, como mayordomos de ellas, por personas de la aristocracia y burguesía granadina. Aunque los cultos se celebraban con solemnidad y algunas de estas hermandades se mantenían con vida, sin embargo, no por ello atravesaban momentos de esplendor, dada la escasez de cofrades que formaban sus nóminas.


Ese año de 1921, predicaron el Septenario párrocos y dignidades de la iglesia granadina, como Gutiérrez Tienda, Fernández Arcoya, Rodríguez Tapia, párroco de San José, Juan Cuenca o Enrique Bermejo. Actuó la capilla de música a gran orquesta de la Catedral tocando los Dolores y Gozos de varios compositores (8). 

En esta época se estaba fundando la Cofradía de Penitencia del Stmo. Cristo de la Misericordia (Silencio), tomando como titular la portentosa imagen del Crucificado de Mora, que procedente de San Gregorio Bético, se le estaba dando culto, desde 1861, en la iglesia de San José. Como se dirá más adelante, la hermandad de San José se fusionará con la del Silencio.


En 1926, se procesionó la imagen a finales de febrero como final de una Misión de las que tan común era celebrar en la primera mitad del siglo XX. Tenemos el itinerario de dicha procesión, que fue por las calles de San José, Grifos de San José, Cuesta de San Gregorio, Calderería Vieja a la Plaza Nueva, y regresó por Elvira, Placeta de San Gil, Calderería Nueva, Alamo del Marques y su placeta a su Iglesia de San José. Era párroco D. Pedro Ruiz Valdivia (9).



El Noticiero Granadino de 12 de marzo de 1927 nos proporciona la junta directiva nueva formada por el hermano mayor, José Hermoso; y por la parte de los profesionales que trabajaban la madera se eligieron otros cargos: por los escultores, a José Navas Parejo; Carlos Pareja por los carroceros; Antonio Fernández, por expositores de muebles; el Sr. Roche, por los ebanistas; Antonio Rubio, por los tallistas; Francisco Gil, por los carpinteros de mar; Rafael Cuesta, por los constructores de carretas (faltan los silleros), y era secretario, Luis Morell Terry (10).

Aún durante la Guerra Civil se celebraba  el septenario por la Antigua Hermandad de los Esclavos de San José, como se anunciaba en el periódico Ideal de Granada de 1 de mayo de 1938, insertándose en la convocatoria una foto de la imagen, e indicando que la hermandad se había fundado nada más conquistarse la ciudad. Es posible dicha antigüedad, pero como se ha manifestado al principio de este trabajo, las primeras noticias documentadas son de 1528, cuando piden la aprobación de sus reglas y éstas les son aprobadas por la autoridad eclesiástica en 1532.

Como era habitual se cantaron ese año de 1938 los Dolores y Gozos, que en esta ocasión se produjo la novedad del estrenó de la composición del maestro Ruiz Henares y Vázquez, exigiéndose la firma de una cláusula contractual en la que se determinaba que no debían salir los papeles de dicha música de la parroquia, ni pudieran tocarse en parte alguna

En estos años aciagos de la II República y de la Guerra Civil se decía que la devoción al setenario no se ha interrumpido aunque se ha perdido en estos años en solemnidad. La hermandad se había enriquecido con nuevos miembros, resarciéndose algo de los pocos con que últimamente contaba. Estos cultos se componían en esta època de la exposición del Santísimo, desde las ocho de la mañana, seguida de una misa cantada a las diez, y por la tarde, a las seis y media, el ejercicio del setenario y sermón. Finalizaba el Septenario con la Función Principal a la temprana hora de las ocho de la mañana.


Cristo del Silencio


Los cultos del Septenario se siguieron celebrando después de la Guerra Civil, habiendo investigados datos del mismo hasta el año 1959; seguramente, la hermandad prosiguió, aunque con notable decaimiento, en las décadas de los años sesenta y setenta, siendo revitalizada por la fusión, en 1987, con la hermandad de penitencia del Santísimo Cristo de la Misericordia, El Silencio, con sede, desde 1921, en la iglesia parroquial de San José. Es con esta fusión por la que esta hermandad adquiere el carácter de sacramental.




Un caso de una antiquísima hermandad, que nos viene desde los inicios del siglo XVI, sorteando en el tiempo las más diversas vicisitudes con etapas de florecimiento y otras de patentes dificultades. Hoy la hermandad continúa su andadura unida a la penitencial del Silencio, esperamos que por muchos siglos más.


Stmo. Cristo del Silencio de José de Mora, S. XVII






------------------------------


1.   HENRÍQUEZ DE JORQUERA,Francisco, Anales de Granada, tomo I, pp. 266 y 267, edi. facsímil, serie Archivum, UGR.

2. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, legajo 11f, b, pieza nº 6.

3. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, legajo 11f, b, pieza s/n.

4. DE LA CHICA BENAVIDES, Fray Antonio, Gazetilla Curiosa..., 1764, papel VI.


5. DIARIO DE GRANADA de 23 de abril de 1809, anuncia el septenario. BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA de 6 de mayo de 1835.

6. NOTICIARIO GRANADINO  de 21 de abril de 1906.

7. Ibídem de 16 de abril de 1913.

8. Ibídem de 12 de abril de 1921.

9. LA GACETA DEL SUR de 28 de febrero de 1926.

10. NOTICIERO GRANADINO de 12 de marzo de 1927.





viernes, 26 de mayo de 2017

HERMANDAD Y COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DE GRANADA







Antonio Padial Bailón

De antigua devoción en España, ésta de Nuestra Señora de Guadalupe, que se remonta al siglo XIII, aunque bucean sus antecedentes en época aún más remota, todo ello sazonado con una mezcla de leyendas y hechos reales.

Ya decía la leyenda, que la imagen  del monasterio de Guadalupe había sido realizada en el siglo I en Palestina por el mismo San Lucas Evangelista y fue llevada a Bizancio (Estambul), donde se veneró hasta que el Papa Gregorio Magno se la regaló a San Leandro de Sevilla, ciudad en que se veneró hasta la invasión musulmana del año 711. En estas circunstancias bélicas, de Sevilla la recogen unos devotos que huyen de la invasión y esconden la imagen en una caja que depositan junto al río Guadalupe (Cáceres).

Sigue la leyenda afirmando que en el siglo XIII la Virgen se apareció al vaquero Gil Cordero y le dijo que existía una imagen de ella junto al río Guadalupe. Allí se trasladó el vaquero y en la búsqueda se le extravió una vaca, que halló muerta, pero que al desollarla el animal cobró vida. El vaquero pensando que aquello era una señal sobrenatural excavó en aquel lugar y encontró la caja con la imagen de la Virgen en su interior. 

 

En el fervor devoto de su descubrimiento, el vaquero Gil Cordero levantó en el lugar una cabaña para depositar y venerar a la Virgen, e hizo gestiones ante el clero para que se levantara una ermita en honor y veneración de la imagen. No fueron creídos sus relatos sobre la aparición, ni atendidas las peticiones del vaquero, que volvió a implorar a la Virgen que fuera creído y al regresar a su casa encontró muerto a su hijo, pero cuando los clérigos oficiaban sus exequias el niño se levantó de su lecho mortuorio, para asombro de los presentes, diciendo que una Señora lo había despertado y levantado.

Los representantes de la Iglesia creyeron milagroso el hecho, ordenando que se construyera una ermita en el lugar de la cabaña para venerar a la Virgen, que recibió el nombre del río a cuya orilla fue escondida, es decir, Guadalupe.

Será el rey Alfonso XI el que impulsará en 1340 la devoción a esta advocación de la Virgen al encomendarse a Ella en su campaña contra los moros y conseguir la victoria en la batalla del Salado en dicho año. En acción de gracias mandó ampliar la ermita y realizar un monasterio y albergue para los peregrinos. En realidad, esta nueva iglesia la mandó construir el rey entre 1335 y 1338, antes de la batalla del  Salado, aunque después de esta batalla lo que hizo fue construir los edificios adyacentes.


La devoción creció a partir de ese apoyo real, extendiéndose por Castilla y, posteriormente, tras la conquista de América por este continente y especialmente en el virreinato de Nueva España (Méjico), a raiz de las apariciones de la Virgen a partir de 1531 al indígena Juan Diego, quedando la imagen impresa en su "tilma" o capa indígena. Desde 1754 es patrona de Méjico por declaración del Papa Benedicto XIV.



LA IMAGEN DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE DE GRANADA


El nacimiento y devoción de la advocación en Granada no fue fruto de la extensión de la devoción mejicana, sino de la más antigua española, que nace, como hemos relatado, en la provincia de Cáceres, en el siglo XIII.

La reina Isabel la Católica parece que fue gran devota de la Virgen de Guadalupe, cuyo monasterio cacereño llegó a visitar quince veces. Así, al reconquistar la ciudad de Granada, en 1492, una de sus primeras obras importantes para recristianizar la ciudad fue la fundación, en 1501, y construcción a partir de 1504 del Monasterio de Santa Isabel la Real en el Alto Albaicín. En ese año, los monarcas emitieron en Medina del Campo la Real Cédula de 15 de septiembre, dotando al monasterio de copiosas rentas, documento que fue confirmado por otro de la reina Juana de 20 de febrero de 1509 (1)

La construcción del convento se realizó sobre un solar perteneciente al Palacio del Daralhorra, que fue la residencia primitiva de los reyes granadinos antes de construirse la Alhambra, y que quedaría integrado para la posteridad dentro del recinto conventual.

Monasterio de Santa Isabel la Real

Los Reyes Católicos volvieron a Granada con su corte en julio de 1499, donde estuvieron hasta diciembre de ese año, y tras una estancia corta en Sevilla, regresaron a Granada en el mes de julio de 1500, después de la sublevación morisca. Fue en este momento, cuando la reina se decidió a llevar a efecto un programa urgente y más severo de cristianización de musulmanes, sirviéndose, como uno de sus instrumentos de catequesis, de la fabricación de imágenes para las iglesias o mezquitas que se habían consagrado en 1501.

El maestro Ruperto o Uberto Alemán fue el que recibió el encargo en su taller de proveer de imágenes a las nuevas iglesias, que luego la reina se encargaría de distribuir como donación real, haciéndolo de forma personal, algunas veces, y otras, a través de su confesor y arzobispo, Fray Hernando de Talavera, o de alguna de sus damas nobles. El grueso de estas imágenes lo realizó el maestro entre el verano de 1500 y el otoño de 1501.

Aparte de las imágenes de gran tamaño que se encargan para la Catedral (antigua mezquita mayor) realiza un tercer lote de imágenes de menor tamaño, de las que un tercio de ellas eran de la Virgen con el Niño, que aparte de en algunos pueblos se van a distribuir en las iglesias del Albaicín, donde residía el grueso de la población morisca que había de convertirse (2)


Todo induce a pensar que, probablemente, una de estas imágenes de la Virgen con el Niño, de tamaño inferior a un metro, fuera  la de Nuestra Señora de Guadalupe, que personalmente dejara la Reina para la fundación suya del monasterio de Santa Isabel la Real. La situación en el Albaicín del convento, primordial lugar adonde se destinaban estas imágenes del taller de Ruperto Alemán, la época y el estilo de la imagen, la devoción que  la reina profesaba a esta advocación y el propio interés por la fundación del convento, propician, a mi juicio que la imagen de la Virgen pudiera tener su origen en la gubia del maestro Ruperto Alemán. 

Por otra parte, Uberto o Ruperto Alemán introdujo una técnica ya empleada en los Países Bajos, especialmente desarrollada en Utrecht, de donde parece que procedía el maestro,  para realizar esculturas en papier-maché o con cuero sumergido en agua y otros materiales parecidos al papelón, que facilitaban la maleabilidad en la realización de la escultura, así como, el menor costo y su poco peso para el transporte. Aunque no se he podido apreciar de cerca la imagen, en la fotografía parece que puede haberse realizado con alguno de esos materiales.

Poco estudiada la imagen por los expertos, al menos no conocemos ningún estudio que se haya realizado sobre ella, estas aparentes características me inducen a expresar la hipótesis de dicha autoría y su origen en las imágenes encargadas para el culto en las iglesias albaicineras por la Reina Católica. Está documentado el destino de algunas de ellas, a templos albaicineros, como San Juan de los Reyes, San Cristóbal, San José o El Salvador.

Compás de Santa Isabel la Real

LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE EN GRANADA

No sabemos la fecha en la que se constituyera la hermandad, aunque sí documentamos que su fundación fue anterior a 1612, probablemente durante los primeros años de ese siglo, sin que sepamos el año exacto. Ello es así, porque el hermano mayor del año 1634, Juan Lázaro, declara en la solicitud de aprobación eclesiástica de una ampliación o modificación de la regla que ésta "(...) abrá más de veinte años se fundó esta dicha regla", y que antes del año 1612, el Papa Paulo V (1605-1621) le concedió a la hermandad Jubileo Perpetuo con indulgencia plenaria a los hermanos y hermanas:  

" (...) y por la Santidad de nuestro (...) Papa Paulo V se concedió para todos los dichos hermanos Jubileo Perpetuo en indulgencia plenaria, y sobre ello se pagó su Bulla y Letras Apostólicas, conforme al estilo de la Curia Romana, y por el año 612 se dio licencia por el licenciado Guillames de Mendoza, Provisor de este arzobispado, para usar de este Jubileo".

Paulo V (1605-1621) de la Familia Borghese. 

Como era común en esa época, la hermandad pudo haberse fundado en el siglo XVI y actuar como tal sin necesidad de reglas o constituciones, siendo las primeras aprobadas antes de concedérsele el jubileo papal, pues es de suponer que sin este requisito no se le concedería dicho beneficio y letras apostólicas, que ya usará a partir de 1612.

En 1634, redacta nuevas reglas o ampliación de las que tuviera, siendo hermano mayor el dicho Juan Lázaro, y mayordomo Diego de Soto, que junto con otros oficiales: J. Delgado, Juan Yanguas, Diego López y Martín Yuste, solicitan el día 4 de mayo de 1634 la aprobación de la Regla "que de nuevo se a echo" (3).



La motivación que alegan para haber redactado nuevas reglas estaba en que no acudían los hermanos con tanto celo y fervor como se requería para obtener las gracias que se concedían en el jubileo papal. Por ello, establecen una serie de ordenanzas obligatorias, redactadas en once capítulos, cuyo contenido vamos a sintetizar: 

La fiesta o función principal y la procesión con la imagen de Ntra. Sra. de Guadalupe, se celebraría en la Natividad de la Virgen, día 8 de septiembre de cada año, con misa cantada, sermón, procesión, con música y con todo el adorno y grandeza que nos fuere posible. Ese día había cabildo general de elecciones para elegir los cargos de la hermandad, mediante votación con un papelico que introducían los hermanos en un sombrero.

También, la cofradía celebraba las fiestas de la Candelaria, Asunción y Purísima Concepción, y como cultos normales durante todo el año cada primer lunes de mes se había de decir una misa cantada con su responso y doble de campanas por todos los hermanos difuntos y Ánimas de Purgatorio, lo que nos induce a considerarla como hermandad de sufragios y entierro de hermanos, característica muy común en casi todas las hermandades de siglos pasados.

Presbiterio de Santa Isabel la Real con la Virgen de Guadalupe  en la hornacina central

Regía la hermandad y cofradía un prioste-hermano mayor (quizá con este doble título quería significar que realizaba manifestaciones públicas procesionales), también tenía un mayordomo, que tenga a su cargo todos los maravedises, y sea encargado de administración de los bienes. El dinero y cera de la cofradía, los habría de guardar en un cajón con dos llaves y para utilizarlos necesitaba de la presencia del prioste-hermano mayor. Cumplido su cargo por el prioste-hermano mayor y mayordomo, ejercían el cargo de alcaldes en la nueva junta para ayudar a la administración de la hermandad.

El mayordomo estaba sometido a que los gastos que realizare los hiciera con acuerdo del prioste y de los veedores, salvo los gastos en las funciones, misas y procesión.  Sin esta aprobación lo gastado lo habría de asumir él de su peculio. Tampoco, sin esta conformidad podía prestar los bienes o enseres de la cofradía.

Contaba la hermandad con un secretario que anotara en el libro de cuentas todo lo que se ingresara y gastara por la misma, e inscribiría a los hermanos y hermanas que ingresaran en ella y anotaría las sanciones impuestas, que, a veces, consistía en entregar una libra de cera para la hermandad.

Asimismo, contaba con dos hermanos de sciencia y consciencia, que ejercían el arbitraje en los conflictos que se suscitaran entre los cofrades o con la hermandad (esta premisa no fue autorizada por el Provisor de la diócesis). Por otra parte, se nombraban dos veedores, que vigilaban el cumplimiento de misas por los difuntos de la hermandad y un padre de ánimas, con función parecida a la de los consiliarios o directores espirituales actuales.


Para la aceptación de nuevos cofrades se requería cabildo, donde se estudiaba y debatía si tenían las condiciones requeridas para su aceptación, votándose en secreto en el caso de haber controversia. Se pagaba una cuota de entrada de 8 reales, y si el hermano entraba con su mujer en la hermandad, ésta pagaba otro tanto. Además, los cofrades pagaban cada semana, seguramente en la misa de los primeros lunes de mes, un cuarto de luminaria, teniendo con ello derecho a ocho misas cuando falleciere y acompañamiento al entierro de doce hachas encendidas y seis hachas a los hijos y criados para que acompañaran al difunto. El muñidor era el que convocaba a los cofrades para el entierro y repartía la cera.

Todos los hermanos y hermanas venían obligados a rezar cinco padrenuestros y cinco avemarías por el alma del difunto o la de sus hijos, "en onor y reberencia de las cinco llagas que ntro Señor Xto. recibió en la Stma. Bera Cruz por salvarnos".

Los cabildos generales tenían su protocolo. El secretario leía en voz alta la regla, después se levantaba el Prioste o el mayordomo, en su defecto, y con la regla en la mano exponía las razones y puntos del cabildo, a continuación, ponía la regla en la mesa y tomaba asiento. Se daba la palabra para que los hermanos, con la regla en la mano, expusieran sus opiniones, pagando una libra de cera si no cogían la regla para ello. Era una formalidad solemne de mostrar o prestar con ello una especie de juramento sobre la veracidad y buena intención de lo que exponían en el cabildo, considerándose lo acordado en él como norma de obligado cumplimiento de presentes y ausentes.

Portada de estilo gótico isabelino de la iglesia de Santa Isabel la Real, con torre mudéjar

Con una curiosa disposición termina la regla, prescribiendo obligatoriamente: que cada hermano en su testamento deje a la hermandad una manda o donación, según sus posibilidades económicas, por los beneficios materiales y espirituales recibidos de la hermandad; si moría sin testar, serían sus herederos los que asumirían este compromiso, según sus posibilidades y de lo que quedare libre o neto de la herencia recibida.

La Regla modificada fue aprobada por la autoridad eclesiástica el día 9 de mayo de 1634 por el Provisor y Vicario General de la diócesis D. Lucas Vela de Seyoane o Seoane (2).

Este Calvario se sitúa sobre la hornacina de la Virgen de Guadalupe en el retablo mayor

Unos años después, el Viernes Santo de 1640, apareció clavado en la esquina de la Casa del Cabildo de la ciudad (Palacio de la Madraza) un libelo difamatorio contra la pureza y virginidad de María, causando un enorme revuelo en la ciudad y entre las cofradías, que estuvieron prácticamente el resto del año celebrando procesiones y funciones de desagravio a la Virgen. 

La Hermandad de Nuestra Señora de Guadalupe se aprestó a realizar su manifestación de protesta el día 8 de septiembre de dicho año, celebrando una grandiosa fiesta de desagravios a su patrona en su sede de la iglesia de Santa Isabel la Real, celebrando la misa un inquisidor y encargando el sermón a un famoso predicador de la época, Fray Francisco Sánchez, lector de teología del convento de San Francisco "Casa Grande". El concurso de reputados oradores sagrados era una forma de atraer fieles a la fiesta .

Por la tarde de ese día sacaron en procesión la imagen de la Virgen de Guadalupe, llevando el estandarte de la hermandad D. Manuel de Cañaveral y Córdoba, Señor de la Villa de Benalúa. Asistieron a la procesión muchos caballeros notables de Granada, como D. Luis Fernández de Córdoba, caballero veinticuatro de la ciudad y familiar del Santo Oficio, y el caballero de la Orden de Calatrava, D. Antonio Zapata y otros más (4). 

Ese día, sábado, era el la fiesta de la Natividad de la Virgen, en el que la hermandad tenía prescrito por sus reglas celebrar la función principal de instituto.

En 1670, la Virgen se traslada a la hornacina que se abre bajo el Crucificado del círculo de Pablo de Rojas que preside el retablo, y que forma un Calvario con la Dolorosa y San Juan Evangelista, imágenes del siglo XVI, tal vez de Diego de Aranda, y de menor dimensión que la del Crucificado.

La Virgen de Guadalupe preside el retablo, bajo el Crucificado, desde 1670

Probablemente, para situar a la Virgen de Guadalupe en el retablo mayor de la iglesia se encargaría un añadido barroco al retablo renacentista consistente en un manifestador y hornacina sobre él, para colocar en ella a Nuestra Señora de Guadalupe, que, seguramente, costearía la hermandad. 

Parece que la cofradía sufre una decadencia a mediados del siglo XVII, pues en esa época no estaba expuesta a la devoción pública, conservándose la imagen durante cierto tiempo en un altar del claustro alto del monasterio (5). Todo hace pensar, que al trasladar la Virgen al retablo mayor de la iglesia constituyera un síntoma de revitalización de su hermandad en ese año de 1670. 

Escasas noticias se tienen de ella en años sucesivos. Sabemos, no obstante, que la hermandad subsiste seguramente con cierto vigor en el siguiente siglo XVIII, pues el 13 de febrero de 1711 el Papa le concede indulgencia plenaria y otras gracias apostólicas a hermanos y devotos de Ntra. Sra. de Guadalupe (6)La imagen, nos dice el Padre de la Chica, contaba con numerosos devotos a mediados del siglo XVIII, teniendo fama de milagrosa. 

Con las nuevas corrientes ideológicas de la Ilustración y sus normas restrictivas para las hermandades y cofradías, pasada la mitad del siglo XVIII, la hermandad decaería, llegando a su extinción, si no lo hizo unas décadas después con la Guerra de la Independencia y la ocupación francesa de la ciudad en 1809.

Hoy nos queda la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y el recuerdo de esta histórica hermandad con sede en el convento femenino de clarisas, que fundara, en honor de Santa Isabel de Hungría, la Reina Católica, que está situado en el entorno siempre mágico del Albaicín granadino. 

Entrada al Compás de Santa Isabel la Real. Finales siglo XIX.Al fondo San Nicolás


-----------------
1. DE LA CHICA BENAVIDES, Fr. Antonio, Gazetilla Curiosa..., papel LIII, 1765.

2. PEREDA, Felipe La industria de las imágenes que mandaron para Granada los Reyes Católicos.

3. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Legajo 16 f, pieza s/n.

4. HERÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco. Anales de Granada, tomo II, págs. 869 y 870.

5. DE LA CHICA BENAVIDES, Fr. Antonio, opus cit. papel LIII, de 8 de abril de 1765.

6. LÓPEZ MUÑOZ Miguel Luis, Contrarreforma  y cofradías en Granada: aproximación a la historia de las cofradías y hermandades de la ciudad de Granada durante los siglos XVII y XVIII. Tesis doctoral, Universidad de Granada 1997.


martes, 6 de diciembre de 2016

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS Y SEÑOR SAN PEDRO (Cofradía de Estudiantes)




Antonio Padial Bailón


Hermandad muy antigua ésta de Nuestra Señora de los Remedios con sede en la iglesia del Sagrario de la Catedral. Probablemente, su fundación se realizaría en el último tercio del siglo XVI, al menos, de esa época tiene que ser su imagen. 

Desde la conquista de Granada por los Reyes Católicos, en 1492, la mezquita mayor o Jima Al-Kebir de la ciudad, que estaba emplazada en el solar del hoy Sagrario, se sacralizó y sirvió, también, de Catedral entre 1515 y 1560, hasta que la construcción, junto a ella, de la actual, pudo abrirse al culto la parte del crucero habilitada.

La Mezquita Mayor, construida a principios del siglo XI, por Sawi Zirí, primer emir de Granada, era de planta rectangular de 30 por 45 metros y estaba compuesta de once naves separadas por columnas de arcos de herradura, columnas que en principios eran de madera y más tarde de hicieron se mármol blanco. Tenía un alminar del estilo de la torre-alminar de la iglesia de San José, pero de mayores dimensiones, que el pueblo conocía como la Torre Turpiana, y que fue demolido en 1588, por estorbar a la nueva catedral que se estaba construyendo. Actualmente, sólo se conserva de la mezquita mayor el aljibe, que servía para hacer las abluciones, y que tiene su salida por el brocal del pozo, que está en un rincón entre la entrada a la Capilla Real y el edificio de la Lonja, en la calle Oficios.

En esta sacralización de la mezquita, convertida, en 1499, en parroquia por el Cardenal Cisneros con el título de Santa María de la O, por el recuerdo de la hazaña realizada el día 18 de diciembre de 1490 por Hernán Pérez del Púlgar, que eludiendo la vigilancia de los moros, entró por el cauce del Darro y llegó hasta la Mezquita Mayor, clavado en su puerta con su daga el letrero "Ave María", significando así su posesión en nombre de la festividad del día, la de Ntra. Sra. de la O o Esperanza. 

Allí, a Pérez del Pulgar le construyeron su capilla, que aún subsiste, y en el mismo lugar que estaba, permanece hoy unida a la actual iglesia del Sagrario. Al otro lado del altar mayor, estaba la gran capilla de los Granada-Venegas de la familia real nazarí, convertidos al cristianismo, presidida por la imagen de San Pedro, que aún también la podemos contemplar, aunque con otra imagen realizada porteriormente. 

Convertida en iglesia la mezquita, se construyeron altares para el culto cristiano y para alojar las imágenes destinadas a ella, como la del Santo Cristo de la Columna (que hoy está en la Catedral), otras se pondrían allí más tarde, como el Calvario, realizado hacia 1565, probablemente de Diego de Aranda, y que aún está en la iglesia del Sagrario, o Ntra. Sra. de los Remedios, que se pudo realizar hacia 1585-1595, para ser titular de la Hermandad de Nuestra Señora. Seguramente, la advocación de Remedios la adquiriría años más tarde.    

Plano de 1704 de la Mezquita Mayor convertida, primero en Catedral, y hacia 1588, en Sagrario de la misma. Plano de los arquitectos José Sánchez y Sebastián Díaz.

Posteriormente, en 1661, se procedió a reducir la mezquita-iglesia casi a su mitad, para en la zona que daba a la placeta de Alonso Cano (donde tenía la mezquita su entrada principal, de las cuatro con que contaba), realizar una sacristía, patio, cementerio, carpintería, dejando su zona derecha para culto, y en la que se situó la capilla bautismal y la capilla de Ntra. Sra. de los Remedios, que contaba con sacristía propia.

Curiosamente, al derruir la mezquita a partir de 1704, en la nueva iglesia del Sagrario, la que hoy conocemos, se situó la Capilla de Ntra. Sra. de los Remedios, prácticamente en el lugar que ocupaba en la antigua mezquita, y que es, donde aún hoy, se la puede venerar. 

Pocas noticias se tienen, por ahora, de su hermandad, de la que pretendo recopilar las que he investigado. No se sabe a ciencia cierta el año de su fundación, pero tuvo que ser fundada antes de 1638, pues Enríquez de Jorquera ya da noticia de ella en este año. También, el estilo escultórico de la imagen, que pudo deberse al escultor Pablo de Rojas en su primera época, nos lleva a los años entre 1585 y 1600, en los que pudo realizarse dicha imagen y cercana a ella fundarse la hermandad. D. Manuel Gómez Moreno la data a la imagen a finales del siglo XVI, aunque D. Antonio Gallego y Burín dice, creo que por error, que es de principios de ese siglo.

Varias imágenes de este prototipo y época hay en Granada, como Ntra. Sra. de la Encarnación, del monasterio de su nombre; Nuestra Señora de la Paz de la iglesia de San Ildefonso o Nuestra Señora de los Favores de San Juan de los Reyes, atribuidas a Pablo de Rojas y que la realizaría entra 1585 y 1610.

Como decimos, hacia 1560, la mezquita mayor deja de hacer las veces de catedral, por haberse abierto al culto la parte finalizada de ésta, dejándose como Sagrario de la misma la antigua mezquita mayor, parroquial de Ntra. Sra. de la O. Algunas imágenes pasaron a la Catedral y otras nuevas se encargarían para el Sagrario. Puede que entre estas últimas estuviera la de Nuestra Señora de los Remedios, seguramente con la advocación de Nuestra Señora de la O, título de la iglesia-parroquia y única imagen mariana que allí había, que pronto suscitaría la devoción de los estudiantes de la Universidad, debido a la cercanía de la misma (prácticamente, frente al Sagrario), pues entonces la Universidad estaba en el edificio que después sería Curia Eclesiástica. 


Curia Eclesiástica. Antigua Universidad de Granada

La hermandad estudiantil, que probablemente existía con el nombre genérico de Hermandad de Nuestra Señora, fue objeto de agregación a otra anterior con sede en el Sagrario: la del Señor San Pedro, cuya capilla era la del enterramiento de la familia de los Granada- Venegas, que estaba situada a la derecha del altar mayor, dando su costado, a la hoy, calle Oficios y comunicaba con la Capilla de los Reyes ¿Magos? 

La capilla de Nuestra Señora de los Remedios era la segunda más cercana a la puerta principal de la mezquita (la primera era la bautismal), llamada Puerta de la Librería, por dar a la calle de los Libreros. Estaba situada la capilla en la parte derecha de la zona que se había reestructurado para sacristía y servicios de la parroquia y verdadero atrio o pórtico del templo, donde estaba el baptisterio y dicha capilla. Aún, frente a ella, se conservaba parte de una de las naves de la mezquita con una fila de sus columnas; pues por esta zona, parte las otras naves se habían convertido en sacristía, carpintería y patio. La espalda de la capilla de los Remedios daba, a la hoy, calle Oficios, frente a la Alcaicería.  

La de los Remedios es la segunda capilla de la derecha, con sacristía. La leyenda del plano, así lo manifiesta

Enríquez de Jorquera ya nos informa de la hermandad en 1638, cuando el día 25 de septiembre, que era sábado, los estudiantes encendieron por la noche grandes fuegos de artificio y luminarias en la torre de la Catedral e hicieron una mascarada en la que salieron vestidos y actuando, seguramente con música, cuarenta hombres "mui lucidos" que hicieron disfrutar a la ciudadanía. Al día siguiente, domingo, adornaron las columnas de la que fue mezquita, pintándolas con betún blanco y torneados en azul los remates dorados (¿chapiteles?) para celebrar la misa predicada por el doctor Luis de Tello y Olivares, colegial del cercano Colegio de Santa Catalina. Esta gran fiesta se hizo en desagravio a Ntra. Sra. de los Remedios (1).

Dos años después, en 1640, el Viernes Santo de aquel año un libelo infamatorio contra la pureza y virginidad de María se había colocado en la esquina del Palacio de Cabildos de la ciudad (Palacio de la Madraza). Un enorme revuelo de indignación embargó a la ciudad, y con ello a todas las cofradías granadinas.





Muchas hermandades de la ciudad se aprestaron a realizar actos y procesiones de desagravio, empezando por la de la Soledad, que salió el Miércoles de Pascua de Resurrección con 1.500 hermanos, y la Cofradía de la Pasión del convento de la Stma. Trinidad, el Jueves de dicha Pascua (esta llevó a la Virgen de los Desamparados). Los siguientes días lo hicieron otras cofradías, como la de la Oración en el Huerto de San Antón, la de Ntra. Sra. de Guía y otras muchas más hasta un total de cincuenta manifestaciones de desagravio. Todas fueron en procesión hasta el monumento del Triunfo de la Inmaculada, teniendo que decretarse que las hicieran en sus templos, porque todos los días parecían festivos.

Aquel Jueves de Pascua, día 12 de abril de 1640, salió la hermandad estudiantil de Ntra. Sra. de los Remedios en una gran procesión de desagravios, por ser muchos el número de estudiantes, y a la que convidaron a las autoridades, aunque también estaba formada por a caballeros y ciudadanos de Granada. Abría la procesión el estandarte de la hermandad portado por noble estudiante D. Gaspar de Gadea, asistido por los condes de Santisteban (Benavides y de la Cueva) y del Arco ( Messia y Loaysa); les seguían innumerables hachas encendidas alumbrando a la imagen de San Pedro, patrón de la cofradía, y  que era la primera vez que se recordaba haberla sacado a la calle en procesión. Por último, la sagrada imagen de Nuestra Señora de los Remedios precedida de los estudiantes " llevando bandas al cuello de colonias blancas, pendientes de ellas imajenes de la pura y linpia Concepción de oro" y el insigne Colegio de Santa Catalina. Regresó muy de noche al Sagrario (2).


San Pedro del Sagrario, titular de la hermandad

Pero no quedaron ahí las celebraciones de desagravio de la hermandad de los Remedios, el domingo día 16 de septiembre los estudiantes celebraron una grandiosa fiesta con los mejores predicadores, interviniendo la música de la Santa Iglesia Catedral, cuyo prior D. Lorenzo Gutiérrez de Pineda dijo la misa. Para esta celebración el cabildo dio autorización para que repicaran las campanas de la torre de la Catedral desde la víspera, se enarbolaron banderas en ella y se iluminó esa noche con fuegos vistosos, tocando clarines, trompetas y cajas de guerra (tambores). La Virgen se colocó en el altar mayor en un altar extraordinario y por la tarde, terminada la fiesta, fue llevada en solemne procesión a su capilla (2).

La imagen de San Pedro que se describe en esta procesión de desagravios, no sería la que actualmente contemplamos en la capilla que existe detrás del presbiterio, pues ésta es atribuida por Gallego y Burín a José de Mora y, probablemente, se encargaría a este escultor, cuando intervino, en 1705, para dar su informe favorable a la traza de la nueva iglesia del Sagrario, que realizó el maestro mayor de la Catedral de Córdoba, F. Hurtado Izquierdo. 

Quizá un grabado que se conserva del altar de Nuestra Señora de los Remedios no pueda acercar a la fisonomía que presentaba su antiguo retablo y de la propia imagen. A la Virgen se la representa con el Niño y cetro de plata, sobrevestida su talla con manto, como era costumbre. El retablo era de estilo renacentista, con dos hornacinas más pequeñas separadas por columnas a los lados de la de la Virgen, con las imágenes de San José y de una santa con custodia  (¿Santa María Egipciaca o Santa Clara?). En el atrio la triple corona de San Pedro.




Muy deteriorada estaba la Mezquita Mayor a principios de XVIII, produciéndose derrumbes al construir el muro colindante de la Catedral, lo que llevó a la decisión de empezar, en 1704, la demolición de la Mezquita Mayor (Sagrario) y realizar en su solar una nueva iglesia, la actual, que no estuvo finalizada hasta 1759.  



Actual iglesia del Sagrario (1704-1759), construida en el lugar que ocupaba la Mezquita Mayor 

Con la desaparición de la Mezquita Mayor, que había servido de iglesia del Sagrario, y muchos años de Catedral, se demolieron las capillas de los nobles granadinos, como los Granada-Venegas, donde estaba la imagen antigua de San Pedro, aunque no, la de los Pérez del Pulgar, que se conserva adosada a la actual iglesia del Sagrario, en su parte que comunica con la Capilla Real. También, desapareció la Capilla de Ntra. Sra. de los Remedios, para construirle una en la nueva iglesia, prácticamente en el lugar donde estaba la antigua. 

El nuevo retablo se realizaría, hacia 1765, por Nicolás Moya, al poco tiempo de inaugurarse la nueva iglesia. Es ya un retablo barroco en el que entre dos estípites aparece el pequeño camarín que cobija a la Virgen, y detrás de ella, a modo de gloria, un Sol radiante de ráfagas doradas y la simulación de un manto tras dicho Sol.





Después de realizado el nuevo templo, la hermandad continuó su existencia normal en el mismo, aunque pudo experimentar cierta decadencia en su componente estudiantil, cuando a la expulsión de los jesuitas de su Colegio de San Pablo, la universidad se trasladará, en 1769, a las dependencias de este colegio, con lo que la devoción de los estudiantes y su participación en la hermandad tendría que decaer por esa época.  

Como correspondía a una hermandad estudiantil, era frecuente en sus hermanos la producción de algarabías y alborotos, lo que conducía con cierta frecuencia a que cayeran sobre la cofradía determinadas amonestación y sanciones por parte de la autoridad eclesiástica. No obstante, también formaban parte de ella personas de esclarecidos linajes nobiliarios de la ciudad.


Grabado de Ntra. Sra. de los Remedios de 1789, cuando está en su nuevo retablo barroco de la actual iglesia
No obstante la desaparición de la Universidad de las cercanías del Sagrario, nos encontramos que la hermandad subsistía y celebraba cultos en el año 1834 con el nombre de Venerable Congregación de Nuestra Señora de la O, vulgarmente Remedios. Probablemente se había convertido en una hermandad de carácter rosariano, tan abundantes en el siglo XVIII. Para el domingo, día 7 de septiembre de dicho año, anunciaba la función anual y principal que le dedicaba a la Virgen de los Remedios, que por esa época, seguramente mucho antes, le ofrecía por la festividad de la Natividad de la Virgen.

Ese día se anunciaba que los cultos eran a las 10 de la mañana y por la tarde procesión con la Virgen por las calles de costumbre, asistiendo a ella las autoridades de la ciudad, a la vez que se celebraba una feria que le dedicaban los feligreses a su patrona a las puertas de la iglesia del Sagrario y por la calle de la Lonja (hoy Oficios) (4)

Ya habrían casi desaparecido de su nómina de hermanos los estudiantes, caballeros veinticuatro y personas de esclarecido linaje y serían los vecinos del barrio y devotos los que la formaban, considerándola su patrona, y su celebración como las fiestas de esa zona del centro de la ciudad. 

Tanto la feria, como la función del mes de septiembre, perdurarán, pues hay noticia de ello y de una novena previa en los años de 1853 y 1854, en la que predicaba D. Santiago Gutiérrez (5). Durante los años anteriores y posteriores, también se celebraría, predicando en 1858 el conocido orador D. Juan Nepomuceno Zegrí.

También se sabe que en el mes de mayo se le dedicaba a la Virgen de los Remedios la función de las flores, colocándola en un espléndido altar portátil. Incluso en 1887 el arzobispo autorizó a los vecinos a realizar un gran altar en la Pescadería para la procesión del Corpus Christi, en el que se colocó a la Virgen de los Remedios, junto con un San José y otras imágenes: " Un San José de la misma iglesia; un San Juan de las Carmelitas Descalzas; una Dolorosa de un particular; un gran crucifijo de talla y una Dolorosa de Santa Paula; una Virgen de la Angustias de D. José Linde. Un manto real de San Justo y Pastor. También contribuyeron las monjas del Ángel con los seis grandes candelabros que se colocaron el día de la Toma en la Capilla Real, más docenas de bombos de colores y dos docenas de velas".
A partir de la mitad del siglo XIX, la Corte de María, asociación de señoras devotas de distintas advocaciones marianas de la ciudad, también le rendían culto mensual los días 13 de cada mes, en los que la visitaban y le dedicaban plegarias.






Otra devoción y antiquísima hermandad, ésta de Ntra. Sra. de los Remedios, que se fue perdiendo irremisiblemente en épocas aún no muy lejanas. Una devoción, que partiendo de esta de la iglesia del Sagrario, se extendió por diversos puntos de la ciudad y de la provincia. 

Así, se veneraba a una imagen de los Remedios en el Convento de la Santísima Trinidad, devoción impulsada por la Orden Trinitaria y que hoy veneran en la parroquia de San Juan Bautista que ellos regentan en el Polígono de Cartuja; otra imagen se veneraba en el Convento de San Antón con la advocación de Remedios, otra en el barrio extramuros del Fargue, otra en San Juan de Dios y otra del escultor Alonso de Mena en la iglesia albaicinera del Salvador, cuya imagen se perdió en el incendio de 1933. También diversos pueblos la tienen como patrona: Iznalloz, Pulianillas, Montefrío, Ambroz y Campotéjar, quizá llevada allí por sus Marqueses los Granada-Venegas, de los que hemos tratado.

En nuestro tiempo, los azares de la providencia han determinado que en 1980, una hermandad estudiantil y universitaria, como esta histórica de la que tratamos, adoptara la advocación de Remedios para su Dolorosa. 



Ntra. Sra. de los Remedios en cultos para la Inmaculada 2016.


Pero en estos días de finales 2016, brota la esperanza de que se pueda reanudar el culto a Nuestra Señora de los Remedios. La Hermandad de San Sebastián, con sede en el Sagrario de la Catedral, y de la que ya traté su historia en este blog, ha puesto en un bello altar a la histórica Virgen  de los Remedios para tributarle culto en la festividad de la Inmaculada Concepción. Lleva el Sol de rayos radiantes con un manto protector que parte de él, haciendo de baldaquino a semejanza como el que labrado en madera tiene en el camarín de su retablo, y en lugar del Niño lleva en su mano la Granada.

Muy loable es que algunas personas quieran resucitar del olvido a estas imágenes que a lo largo de los siglos han formado parte importante de la historia devocional de nuestra Granada.  


Fotos Hermandad de San Sebastián. Diciembre 2016



---------------------
1. HERNRÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco, Anales de Granada, pág. 811. Edición facsímil. Archivum. Granada 1987. 
2. HERNRÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco, opus cit., pag, 849.
3. HERNRÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco, opus cit., pags. 870-871.
4. BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE GRANADA de 4 de septiembre de 1834.  
5. BOLETÍN DEL CENTRO ARTÍSTICO  de 6 de junio de 1887.
6. Diario "La Constancia" de 4 y 3 de septiembre de 1853 y 1854.
7. Guías de Granada de M. Gómez Moreno y A. Gallego y Burín.
8. Notas del autor.