Translate

lunes, 18 de enero de 2016

REAL, ILUSTRE Y PRÍNCIPAL HERMANDAD DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DEL MONASTERIO



Antonio Padial Bailón

La devoción a la Concepción Inmaculada de María, llega a Granada con los Católicos, fundándose como primer monasterio bajo esta advocación el de San Jerónimo en 1517. Otra fundación de dichos monarcas fue la hermandad de la Pura y Límpia Concepción en el convento franciscano "Casa Grande", con gran capilla en dicho convento, de lo que se a tratado ya en este blog.

Poco después la Purísima Concepción será el eje devocional que inspirará la fundación del monasterio de las Terciarias Regulares Franciscanas en Granada, que se fundará en 1523 por Dª. Leonor Ramírez, que fue puesto bajo el patrocinio de San Juan de Letrán de Roma y que será esta hermandad el objeto que trataremos en este artículo.

El monasterio se funda en la zona de la Alcazaba Cadima en el Albaicín granadino, frente al Maristán u hospital de locos y musulmanes pobres, formando una plazuela delante del templo, mirador de excelencia, frente a los palacios Nazaríes de la Alhambra.


Monasterio de la Concepción de Granada

No se sabe exactamente el año de fundación de la hermandad de la Concepción, aunque tuvo que ser en época cercana al Concilio de Trento, cuyas declaraciones sobre la pureza original de María son decisivas para la extensión de la devoción al Misterio Inmaculista. Quizás por ello, pudiera ser esta hermandad la primera en establecerse en la ciudad de todas las numerosas que después se fueron fundando en Granada.

Hay una tesis de que la hermandad se pudo fundar en el convento de San Francisco de la Alhambra, nada más conquistada la ciudad y que en 1524 se trasladó al Albaicín, al fundarse el monasterio de la Concepción en dicho barrio. 

Más creíble es que la hermandad se fundara en el último cuarto del siglo XVI, en fecha cercana a la ejecución de la imagen titular, que la crítica artística atribuye al taller del escultor Pablo de Rojas, activo en Granada desde 1579.




Esta tesis que planteo, podría apoyarse, sobre todo, en un documento de enero 1617 en el que comparecen el abogado, Íñigo Ortiz Calderón, hermano mayor, y Damián Quijada, que se dice mayordomo, y fundadores de la Esclavitud y Hermandad de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora. Por lo tanto, si estos fueron fundadores de la hermandad, denominada entonces Esclavitud, tuvo que fundarse, como mucho, en el último cuarto del siglo XVI; porque si hubiese sido antes de esa época, en 1617 no hubieran existido en este último año por razones de edad (1)

Planteaban en dicho documento la solicitud de aprobación de cambio de sede canónica desde el Monasterio de la Concepción al de San Basilio (hoy Escolapios), en la ribera del Genil. El motivo alegado era que en el convento de la Concepción, no se podía sustentar la hermandad por falta de limosnas para costear las muchas fiestas, confesores y predicadores que acostumbraban a celebrar.

Habían llegado a un acuerdo con los religiosos de la Orden de San Basilio, a través de su abad, Fray Antonio de San Basilio y con la Esclavitud de Ntra. Sra. del Destierro, allí asentada, para trasladarse, por los que eran muy bien recibidos. 

Para ello había realizado nuevas constituciones, conjuntas con la Esclavitud de Ntra. Sra. del Destierro, que se materializaban en 12 artículos, y que pedían que fueran aprobadas por el arzobispado. 

Probablemente, estas reglas serían un trasunto de las primitivas de la hermandad, por lo que podemos conocer aquellas a través de estas. Establecían celebrar las nueve festividades de la Virgen y su fiesta principal era el día 2 de febrero, de la Purificación de Nuestra Señora y otra el día de la Concepción, como fiestas más solemnes y principales, en la que los hermanos tenían la obligación de confesar y comulgar. También el día de Todos los Santos se celebraban misas por los hermanos difuntos.

El día de las elecciones se señalaba para el de la Purificación o Candeleria o al domingo siguiente, si no caía en festivo. Los hermanos había de dar una limosna de 2/4 de real y 1/4 cada lunes.

Era una hermandad de sufragios y entierros de hermanos, como ocurría en casi todas las de la época, concurriendo con doce hachas blancas (si muriere un hijo serían seis) a los sepelios y obligándose a decir 12 misas y 4 de ánimas.




Dª. Catalina de Bedia, abadesa de la Concepción en nombre de las religiosas se opuso a dicho traslada de la hermandad alegando que por estar en el convento la corporación disfrutaba de las bulas apostólicas y jubileos concedidos eran para el convento y que el convento siempre había ayudado a la Esclavitud con numerosas sumas, como la que dio la antigua abadesa Dª Aldonza de Armengual, que dio 500 reales para los tafetanes de las fiestas y que la mayor parte de hermanos eran contrarios al traslado porque en el convento era donde se ganaban los jubileos y gracias espirituales.

Por los apellidos de las monjas que firmaron el poder (Zayas, Cepeda, Castilla, Enríquez...etc.) pertenecientes a las familias más aristocráticas de la ciudad, se puede deducir la gran influencia que el convento tenía en los estamentos de la misma.

También en el momento del conflicto se declaraba que en esa fecha se había trasladado a San Basilio la hermandad, porque habían conseguido un auto en primera instancia de la autoridad (cita al licenciado Molina como quien lo aprobó) aprobando la nueva regla.    

El resultado fue que el 4 de febrero de 1617, el Provisor y Vicario General dictó un auto, como medida provisional, en el que se prohibía, bajo pena de excomunión, el traslado y que no salieran del monasterio de la Concepción ni la hermandad ni imagen ni cosa alguna de la Esclavitud como se había hecho desde que se fundó.

Acto seguido, las monjas, como esclavas que también era de la Esclavitud de la Concepción, piden en nombre de ellas y de otros hermanos que no estaban de acuerdo con el traslado, que Damián Quijada entregara los libros, bulas y jubileos de la hermandad que tenía en su poder.

Vemos en este intento de traslado y, quizás también de fusión con la de Ntra. Sra. del Destierro, que también era Concepción. Fusión probablemente consumada en parte  con estos hermanos disidentes, pues la hermandad de los Basilios se la conocerá como Hermandad de Ntra. Sra. de la Concepción y Destierro.


Los primitivos libros de la hermandad se perdieron en el famoso terremoto del día de San Agustín de 1629, en el que resultaron destruidas por las aguas numerosas casas del barrio del Albaicín. Quizás por esta catástrofe y por ser estos años de efervescencia de las tesis inmaculistas se instituyó por la hermandad en ese mismo año de 1629 su tradicional novena, que dura hasta nuestros días. 


Ntra. Sra. de la Concepción, titular de la Principal Hermandad
A mediados del siglo XVIII la hermandad se encontraba en gran decadencia y casi desaparecida, con la decadencia, asimismo, del monasterio en esta época. La hermandad casi la administraban las monjas de la Concepción, tratando de recabar medios económicos para su funcionamiento y pidiendo licencia para repartir impresos de indulgencias concedidas y asentar hermanos en la ciudad y fuera de ella. Así lo ponía de relieve una petición de licencia para imprimirlas de Manuel del Barrio, seguramente directivo de la hermandad, de 4 de septiembre de 1754 y pedir limosnas para el culto de la imagen; licencia que se le concede (2). 

La hermandad intenta en estos años dar un impulso a  esta devoción del convento de la Concepción, consiguiendo una bula del Papa Benedicto XIV, "Considerate nostre", dada en la basílica de Santa María Magiore en agosto de 1757, concediendo indulgencias plenarias a los que se inscribiesen como hermanos de esta Hermandad de la Concepción.

Todo fue impulsado por el gobernador de la Salas del Crimen de la Real Chancillería, don Vicente de Burgos, con aprobación del arzobispo en 1757 y con confirmación de la Santa Sede.

La propia monarquía, en 1761, se implica en la petición de declarar por la Santa Sede el patronazgo de la Inmaculada Concepción, como Patrona de los Reinos de España y sus dominios. El convento conserva el documento real acreditativo.

Las monjas eran las camareras de la Virgen en esos años, hasta que tuvieron que trasladarse con la imagen, en 1810, al Monasterio de Santa Isabel la Real, con motivo de la invasión francesa de la ciudad. Terminada la Guerra con Napoleón, vuelven en 1813 a su monasterio y la abadesa María Antonia Velázquez y la camarera Sor María Cecilia Sánchez se encargan de revitalizar la hermandad, con su mayordomo, D. Francisco de Paula Martín y Sola (4). Los cultos se reanudan convocándose a ellos  en la festividad de la Inmaculada los Alcaldes del Crimen, la Real Maestranza de Caballería, que la toma como patrona y el Marqués de Villalegre, gran devoto de la imagen y cuyo palacio en la Plaza de los Tiros, lo ocupan las Mercedarias. 


Cuadro de la Purísima del monasterio

Fusión con la Real Hermandad de la Pura y Limpia Concepción del Convento de San Francisco

Con la exclaustración del convento de San Francisco "Casa Grande" en 1835, la Hermandad de la Limpia y Pura Concepción de dicho convento, la más antigua y principal, fundada por los Reyes Católicos, y cuya imagen también perdió, porque fue entregada por orden del Gobernador Eclesiástico a D. Mariano Cano (5), esta antiquísima hermandad tuvo que trasladarse sin su imagen al convento de la Concepción del Albaicín, donde se unió a la hermandad, que estamos considerando. Quizás, desde entonces, y con motivo de esta fusión, adoptaría el título de Principal Hermandad ésta del convento de la Concepción.

Fueron los principales adalides de esta fusión: sor Isabel Martín Serrano y los mayordomos de la hermandad de 1833 a 1836, D. Francisco Rubio y D. Juan de Dios Velázquez, sacerdotes. 

Sor Isabel Martín en su devoción a la imagen costeó el rico terno azul celeste para la Virgen que luciría en la función de la Inmaculada.

Otra vez, la hermandad se encontraba en decaimiento a mediados del siglo XIX, sólo la Real Maestranza de Caballería, ofrecía cultos el día de la Inmaculada. Serán las monjas las que mantendrán y fijarán dichos cultos a la imagen, consiguiendo el apoyo de otras corporaciones de la ciudad, como la del Ayuntamiento, al que se le señala un día de la novena, el domingo infraoctava y otras corporaciones, como los relatores de la Audiencia, los escribanos de cámara y de número, los procuradores, el Colegio de Abogados...etc., en cuyos días está en la iglesia el Jubileo de las Cuarenta Horas. 

También la Asociación de señoras de la Corte de María fijará todos los días 8 de los meses del año para visitar y dar culto a la Virgen a partir de mediados del XIX. También, a partir de 1858 se establecen por la hermandad cultos semanales los sábados con oraciones, salve y letanías con la exposición del Santísimo.

Entre 1856 y 1857 se realizan obras en el camarín de la Virgen, que serán costeadas por D. Manuel Tello, por un importe de mil duros, para darle la apariencia que hoy tiene; también costea otras en el interior del convento (6).

Allí, en el monasterio de la Concepción, se celebrarían las fiestas de la definición del Dogma Concepcionistas, con solemnes cultos que duraron más de una semana en 1855 y se realizó una procesión con la sagrada imagen hasta la Catedral. 


Ello, no obstante, y fuera de estas instituciones que celebraban los cultos a la Inmaculada en el convento, la hermandad  seguía decaída, cuando a finales de 1857 se nombra camarera de la Virgen a Sor Juana de Dios Cruz, que pide el apoyo de personas de la alta sociedad granadina, consiguiendo que se inscribieran en la hermandad ciento once nuevos hermanos. 

A principios de 1858 dirigen los mayordomos una visita a la Casa Real para que la reina Isabel II y el Príncipe de Asturias aceptaran el título de hermanos mayores honorarios perpetuos. Sería en el mes de agosto cuando la reina aceptaría el título para ella y sus sucesores. 


Isabel II. Hermana Mayor de la Hermandad

La consecución del título de Real Hermandad motivó que se promovieran en la ciudad solemnes y fastuosas manifestaciones, realizando un cortejo simbólico desde el Ayuntamiento al monasterio de la Concepción. Dicho cortejo se componía de una carroza tirada por cuatro caballos con el retrato de la reina, seguida de otros 25 carruajes en los que iban las más altas autoridades de la ciudad y provincia. 

Las calles se engalanaron y las casas del itinerario, cubriendo la carrera tropas de la guarnición de Granada. Al llegar a Plaza Nueva una compañía rindió honores a la reina, siguiendo la comitiva para el monasterio de la Concepción, donde se cantó la salve y una banda militar de música ofreció un concierto en el atrio del monasterio, que lucía iluminado, mientras desde la Alhambra se encendió un castillo de fuegos artificiales.

Al día siguiente, dos de agosto, se celebró una solemne función religiosa con Te Deum y la asistencia del Ayuntamiento, la Real Maestranza de Caballería, nobleza y autoridades militares, corriendo la homilía a cargo de deán de la Catedral, Sr. Sánchez Arce y Peñuela;  no asitió el arzobispo por encontrarse enfermo. Tanto la iglesia como el camarín de la Virgen se presentaron ricamente adornados e iluminados.

El retrato de la Reina, que aparecía colocado en un solio y después estaría en la camarín de la Virgen de la Concepción. Unos años después, una Real Orden de 12 de junio de 1863 aprueba unas constituciones para la hermandad, que son ratificadas por la autoridad eclesiástica el 12 de octubre de 1864 por al arzobispo Mons. Reyes y García de Lara.

A final de la década de los años sesenta las circunstancias políticas hacen que la comunidad se recluya en 1868 en el monasterio de clarisas de Santa Isabel la Real, que están allí hasta que cae el gobierno de la Primera República, regresando las monjas a su monasterio el 11 de junio de 1869 (8).


La Real Maestranza de Caballería de Granada y la Concepción

Como hemos anticipado, otra institución granadina, la Real Maestranza de Caballería, fundada el 12 de enero de 1686, toma a la Inmaculada Concepción como patrona de su institución, pero inicialmente no lo hace con esta hermandad, sino con la de Ntra. Sra. del Triunfo, con sede en el convento de Mercedarios Calzados del Triunfo. Su primer hermano mayor fue el marqués  de Valenzuela, D. Antonio Domingo Fernández de Córdoba y Castilla; con maestro fiscal a D. Agustín de Rojas; diputado primero, al conde de Torrepalma; por diputado segundo, a  D. Blas Manuel de Paz y Guzmán y por secretario a D. Nicolás Carnero y Guzmán (7).

Placa de maestrante con la Inmaculada

Probablemente, cuando la Hermandad de Ntra. Sra. del Triunfo desaparece, bien en la Guerra de la Independencia o con la desamortización del convento de la Merced, entonces pasaría la Real Maestranza a establecer sus cultos inmaculistas al convento de la Concepción, donde hoy aún los celebra.

Miembros de la hermandad la Real Maestranza de Caballería, con motivo de la finalización de las celebraciones de la proclamación del Dogma de la Inmaculada, celebraría una función en la Catedral en 26 de abril de 1857 con una procesión con la imagen para presidir dicho solemnes cultos.

Hoy la Real Maestranza sigue unida a los actos de culto a la Inmaculada del monasterio de la Concepción y a su sostén, teniéndola como principal devoción y Patrona.

La Real Hermandad en el siglo XX

Novenas o duodenarios y funciones se dedicarán a la Virgen a los largo del resto del siglo XIX, a las que asistirá el Ayuntamiento de la ciudad, la Real Maestranza  y otras otras corporaciones.

También participó en la procesión del Viernes Santo de 1909 ( Santo Entierro Antológico) con su estandarte y mayordomos (9).   

A mediados de julio de 1924 la hermandad recibe un oficio de la Casa Real por el que aceptan ratificar el nombramiento de hermano mayor horario el rey Alfonso XIII y su hijo, el Príncipe de Asturias, siendo ese año hermano mayor de la hermandad D. Mariano Zayas (10).

En estos años veinte la hermandad presenta cierta prosperidad y solemnidad en sus funciones con la asistencia de capillas de música, como la del Maestro Vidal, pero con la llegada de la II República la hermandad sufre decadencia, aunque reanuda sus cultos de diciembre de 1936 a los que asisten su congregación de coros, la Audiencia, los procuradores, la Real Maestranza y directivos de la Azucarera "Ntra. Sra. del Rosario".

A partir de 1940, la hermandad sigue en constante recuperación en la que participan personas de prestigio social y cultural en la ciudad, como Pedro Amor Maldonado, Mauricio Álvarez de Bohorques, Duque de Gor y Marqués de los Trujillos, Marino Antequera, Manuel Morales Borbón Dos Sicilias, Carlos de Zárate y Fernández de Liencres, que será hermano mayor en 1940.

Al morir en 1941 el Rey Alfonso XIII, se crea el cargo de teniente de hermano mayor, al no existir ya la monarquía en la Dictadura del General Franco, cargo que recayó en D. Ramón Contreras Pérez de Herrasti y tras de él, D. Manuel Morales Souvirón.

El 9 de marzo de 1945, celebra ante la Virgen el recién elegido obispo de Coria, D, Francisco Cavero, capellán de honor de la hermandad, su primer pontifical  y, en 1954, se celebran solemnes cultos del Año Mariano de conmemoración del dogma de la Inmaculada, bajándose la imagen a un espléndido altar de cultos para la función del 8 de diciembre de ese año.

Asimismo,  la hermandad asiste, invitada por el Ayuntamiento, a los actos de inauguración de la plaza del Triunfo en 1961, a la que se había trasladado el monumento de la Inmaculada (columna e imagen del Triunfo), que realizara en 1640 el escultor Alonso de Mena. 

Esta Real, Ilustre y Principal Hermandad aún sigue celebrando cultos en el monasterio de la Concepción, ofrecidos por distintas corporaciones, entre ellas la Real Maestranza de Caballería, tan ligada a la misma, aunque no conserva en nuestros tiempos la vitalidad que en otras épocas. 


Ntro. Padre Jesús de Amor y de la Entrega y la Virgen de la Concepción
A partir de 1978 el culto a la Inmaculada Concepción se incrementa en el monasterio, cuando en él toma su sede una nueva hermandad, esta vez de penitencia, con el título de Concepción para la Virgen Dolorosa: la Hermandad de Ntro. Padre Jesús del Amor y de la Entrega y María Stma. de la Concepción, que cada Jueves Santo salé del monasterio terciario franciscano, con la Alhambra de fondo, incorporando a la Semana Santa granadina uno de los paisajes más bellos de la ciudad.


Dolorosa de la Concepción
  
Más de 450 años de vida de una hermandad y, por otro lado, más de 500, si consideramos que en el siglo XIX se fusionó con la Principal del Convento de San Francisco "Casa Grande", fundada por los Reyes Católicos, son el recorrido histórico de esta ilustre congregación, a la que se le han concedido innumerables indulgencias plenarias y particulares y que aún sigue entre nosotros, tanto ella como su sagrada imagen. 






-----------------
1. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, leg. 42 f, pieza 27.

2. Ibídem, leg. 42 f, pieza 5.

3. GÓMEZ TORRES, Juan Jesús, Real Ilustre y Principal Hermandad de la Purísima Concepción, Revista Gólgota, Semana Santa 2004, págs. 195-201.

4. GÓMEZ TORRES, Juan Jesús, opus cit, pág. 196.

5. PADIAL BAILÓN, Antonio, REAL HERMANDAD DE LA LIMPIA CONCEPCIÓN DE NTRA. SRA. DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO (Casa Grande) y RODRIGO HERRERA, José Carlos,"El convento de San Francisco Casa Grande y su Patrimonio Inmueble".

6. Diario LA ALHAMBRA de 12 de diciembre de 1857. 

7. REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE GRANADA, página web, rmcg.es/institucion/historia/.

8. GÓMEZ TORRES, Juan Jesús, opus cit, pág. 199-201.

9. El Defensor de Granada de 9 de abril de 1909.

10. La Gaceta del Sur de 16 de julio de 1924.


sábado, 4 de julio de 2015

HERMANDAD DE NTRA. SRA. DE LA CONSOLACIÓN DE SAN JUAN DE LETRÁN










Antonio Padial Bailón


Hermandad antiquísima, quizás la más antigua de las de esta advocación en la ciudad de Granada. Ligada esta devoción a la Orden de Agustinos, aunque no de forma exclusiva, pues varias hermandades de Consolación se fundan en Granada, entre ellas, la de los gallegos, asociada a la de la Vera Cruz en el convento de San Francisco " Casa Grande", o ésta que vamos a tratar de la ermita de San Juan de Letrán, que fue fundada en el convento de Mercedarios Calzados de la Merced.

No vamos a tratar en este lugar del convento de los Mercedarios Calzados y Redención de Cautivos por haberlo hecho al abordar la historia de otras hermandades, como la de la Sangre de Cristo, Humildad o el Nazareno de la Merced, sitas en este convento, que se han subido al blog "La Granada Eterna: antiguas hermandades pasionistas".

La hermandad en el convento de la Merced

Esta hermandad que nos ocupa se funda en Granada a principios del siglo XVII o, tal vez, antes. Los datos más antiguos que he podido investigar son de 1612, por lo que la fundación de la hermandad pudo ser bastante tiempo antes.

La advocación de Ntra. Sra. de la Consolación es, asimismo, antiquísima; basada en las tribulaciones que aquejaban a Santa Mónica, madre de San Agustín, al ver a su hijo apartado de las creencias cristianas que ella le había inculcado en su niñez. La Santa suplicó a la Virgen por la vuelta de su hijo a la fe cristiana y aquélla le dio el consuelo que pronto se produciría su conversión.

Como signo de este compromiso la Virgen pidió a Santa Mónica que vistiera un hábito negro y lo ciñera con una correa de igual color, razón por la que las órdenes agustinas, tanto seculares como seglares optan por  este hábito y correa.

Como se ha expresado, hermandades dedicadas a Ntra. Sra. de la Consolación nacen también en conventos no agustinos, como es ésta, que lo hace en el convento de mercedarios calzados de Ntra. Sra. de la Merced, Redención de Cautivos. No sabemos las circunstancias por las que se establece en este convento mercedario y no en uno de los dos cenobios agustinos, aunque uno de ellos, el de los descalzos, que se instala en Granada de forma definitiva en 1613 en el hospital morisco de la Resurrección (que estaba frente a las "Tomasas" en el Albaicín), es posterior a la fundación de la hermandad. 
Convento de la Merced de Calzados, junto a la iglesia de San Ildefonso

Las primeras noticias que he encontrado de dicha hermandad son de 1612, aunque con toda seguridad, su fundación fuera algo mas antigua. Estas noticias nos las da su libro de fiestas de esa fecha y que abarca hasta 1668.

La hermandad tenía obligación de celebrar cinco festividades de la Virgen: la del día de la Candelaria 2 de febrero; el 25 de marzo, día de la Encarnación; el 15 de agosto, día de la Asunción de Ntra. Sra.; el 8 de septiembre, de la Natividad de Ntra. Sra. y el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Por estas fiestas celebradas con la asistencia de los padres mercedarios calzados pagaba al convento 9 reales de vellón por cada una de dichas funciones (1).

Es curioso el fervor inmaculista de esta hermandad, desde la fecha tan temprana de su fundación, cuándo tal fervor se acrecienta algo después, a raíz de la controversia en Sevilla de 1613, cuando el dominico fray Domingo de Molina negó la concepción inmaculada de María. Ya la hermandad de la Consolación granadina del convento de la Merced, celebraba esta fiesta con función y, también, procesión con Ntra. Sra. de la Consolación. 

De ello da constancia el documento que comentamos que nos dice, que se realizaba misa con sermón y procesión el día 8 de diciembre - seguramente con la imagen de Ntra. Sra. de la Consolación, titular de la hermandad-, pues en 1618 el mayordomo Jerónimo Esteban paga a la comunidad mercedaria 9 reales por la misa con sermón y procesión en el día de la Inmaculada. 

El documento de festividades de la hermandad no expresa nada especifico sobre la festividad de Ntra. Sra. de la Consolación, por, seguramente, incluirla en la festividad del 8 de septiembre de la Natividad de Nuestra Señora, aunque la orden agustina la celebra el 4 de septiembre.


A la izquierda, ábside y crucero de la iglesia del convento de la Merced


Luego, tenía la hermandad cultos mensuales los primeros domingos de cada mes con una misa cantada por la que la hermandad pagaba 4 reales a la comunidad de frailes.

A parte de estas fiestas marianas, la hermandad como corporación de sufragios y entierro, dedicaba desde su fundación una misa de ánimas los lunes de cada semana, por la que en los años cuarenta del siglo XVII pagaba a los frailes 9 reales de vellón (empezó pagando 4 reales).


La cofradía tenía una casa pequeña junto a la puerta del convento mercedario y a espaldas de un pilar de agua, que parece que era casa de la cofradía cedida por la comunidad mediante un alquiler de 5 ducados al año. Pudiera ser el antecedente más antiguo de una casa de hermandad que se conoce en Granada. Dicha casa ya la usaba la cofradía antes de 1647.

La hermandad contaba con capilla propia en la iglesia mercedaria y, parece ser, que también celebraba procesión las otras cuatro restantes festividades de la Virgen, al menos al inicio del siglo XVIII, además de la del día de la Inmaculada, que antes hemos comentado.

Durante el siglo XVII, sólo tengo estas noticias sobre hermandad de Ntra. Sra. de la Consolación del convento de la Merced, en un periodo que abarca desde 1612 a 1668.


Iglesia del convento de la Merced, trasformada en oficinas y dormitorios militares


¿Las hermandades de Ntra. Sra. de la Consolación del convento de mercedarios calzados y la de la ermita de San Juan de Letrán fueron la misma hermandad?

Todo indica que así pudo ser. En 1692, el arzobispo de Granada Fray Alonso Bernardo de los Ríos, trinitario calzado de la familia de los Condes de Gabia, como promesa de su curación de la llamada enfermedad de perlesía ( Parkinson) realizó la fundación, el día 9 de febrero de ese año, de la ermita de San Juan de Letrán en el barrio de San Lázaro. La ermita fue finalizada dos años más tarde, en 1694.



Era deseo de dicho prelado, que la ermita levantada a sus expensas se constituyera en un centro de devoción mariano y la primera imagen de María con la que va a contar dicho templo será la de Ntra. Sra. de la Consolación. 

¿Sería el arzobispo fundador, fraile trinitario del convento de la Merced, quien habría encomendado el cambio de sede de la hermandad a la ermita fundada por él, como inicio del foco de devoción mariana? Es lo más probable, porque también desaparece la hermandad del convento de la Merced y aparece una hermandad de igual advocación en San Juan de Letrán, unido a los deseos del arzobispo mercedario de crear en su ermita un centro de devoción mariana, todo apunta a esta hipótesis de traslado de la hermandad del convento de la Merced a la ermita de San Juan de Letrán. 


San Juan de Letrán
La hermandad en la ermita de San Juan de Letrán

La imagen ya estaba en San Juan de Letrán en 1717, año en el que le regala el hermano Sebastián Jiménez un vestido a la Virgen que aparece en el inventario de la ermita de 1730.

Pronto entre los vecinos del barrio de San Lázaro va creciendo la devoción a la imagen que es considerada en adelante como la patrona de dicho barrio, formado en su mayoría por labradores de la Vega, que la van a procesionar en el mes de noviembre, una vez recogidas las cosechas, aunque el el siglo XIX las fiestas, función y procesión se trasladarán al mes de octubre.

En fechas posteriores a 1729 se realiza para la imagen un pequeño camarín añadido al retablo del altar mayor para cobijar a la Virgen desplazando de dicho lugar preferencial un cuadro de María con el Niño, primer referente mariano de la ermita y a la imagen de San Juan Bautista, titular de la misma, que hoy se venera en dicho retablo junto a la Virgen (2)



Otro signo de que la imagen estaba en la ermita antes de 1729 se deduce de los archivos de la iglesia, que nos dicen, que el 24 de noviembre de ese año se celebró una solemne función a la imagen "como es costumbre todos los años". El traslado a San Juan de Letrán, probablemente tendría lugar entre 1700 y 1715.

Otra hipótesis que mantenía en mi libro sobre la historia de la Hermandad de los Ferroviarios era la posibilidad de fusión de la hermandad de la Consolación, que hipotéticamente hubieran fundado los vecinos de San Lázaro, con la trasladada del convento de la Merced. Hoy me inclino a pensar que era la misma hermandad.

En el inventario de 1788 se hace constar la existencia de cinco mantos de la Virgen y once del Niño, media luna de plata, varias coronas de plata y cañones del mismo metal para el estandarte, lo que nos indica cierta pujanza de la hermandad durante su sede en la ermita de San Juan de Letrán (3).

La hermandad sería protegida por los cuatro capellanes de la ermita, donde el arzobispo citado había fundado cuatro capellanías (San Juan Bautista, Ángel de la Guarda, San Buenaventura y San Liborio) y, en 1730, es nombrado secretario de la hermandad el sacristán de la ermita Francisco de Borja, que es el que hace el inventario de ese año.

También los capellanes mayores accedían al cargo de mayordomos de la hermandad, lo que corrobora cierta tutela de la misma por las capellanías. Así, en 1824, el capellán mayor Antonio de la Cruz era mayordomo y solicita de los obispos de Málaga, Jaén y Guadix la concesión de indulgencias para aquellos fieles que rezaren el rosario y la salve ante la imagen de la Consolación, así como, a la práctica de actos de fe, esperanza y caridad.
Barrio de San Lázaro en los años cincuenta y Avenida de Doctor Olóriz 


El siglo XIX. Fiestas de Consolación en el barrio de San Lázaro

La devoción creada en torno a la imagen por un barrio popular hace que los cultos y función se conviertan en fiestas de otoño de aquel barrio.

Aún en 1847, la función y procesión, así como las fiestas del barrio, se seguían celebrando en el mes de noviembre, pero a partir de mediado el siglo XIX se trasladan al último domingo de octubre. En los años setenta de ese siglo se celebraban el tercer domingo de octubre y en los años ochenta al primer domingo de ese mes.

Estos traslados de fecha pudieron deberse a acuerdos con la Hermandad del Cristo de la Yedra, del vecino barrio de la calle Real de Cartuja, que por esos meses tenía sus celebraciones, normalmente en el domingo anterior a las de la Consolación. Siempre hubo gran rivalidad entre ambos barrios de labradores, que incluso se les conocía en la ciudad por los motes de "cebolleros", a los del barrio de San Lázaro y "ajeros" a los de la calle Real, por dedicarse al cultivo de estas aliáceas.

La fiestas en ambas hermandades empezaban, durante los siglos XIX y XX, el sábado con una velada o verbena popular a la que asistía la banda municipal municipal para amenizarla, adornándose la placeta de San Juan de Letrán con farolillos a la veneciana y la fachada de la iglesia con candelas ( al llegar la electricidad a comienzos del siglo XX se hacía con bombillas eléctricas). También un castillos de fuegos artificiales, llamados entonces árboles de colores, se prendían en la explanada de la Cruz Blanca ; otras veces se colocaba al inicio de la calle de San Juan de Dios, cuando la hermandad decidió alargar la procesión hasta la basílica del santo de los pobres.   


El sábado anterior al inicio de las fiestas una pública con banda de música recorría las calles del itinerario de la procesión y las inmediaciones de la ermita se llenaban de puestos de golosinas y roscos. Toda la ciudad, pues la ocasiones de asueto eran menores que hoy, acudía a estas fiestas de barrio y procesiones de otoño de las hermandades de Consolación y Cristo de la Yedra.

El domingo señalado se celebraba por la mañana la función con asistencia en muchas ocasiones de la música de la Capilla Real y por la tarde la procesión con las imágenes de Ntra. Sra. de la Consolación, San José y San Juan Bautista, titular de la ermita. Tal era la significación popular de estas celebraciones que el ayuntamiento mandaba varios concejales a las mismas.


San Juan Bautista, titular de la ermita
San José, que se procesionaba con la Virgen de la Consolación

La imagen de la Virgen iba sobre unas amplias andas cobijada por un templete con cúpula, a manera de palio, y cubiertos de guirnaldas de flores sus varales. A ves hasta tres bandas de música acompañaban a las imágenes (Bomberos, Regimiento de las Antillas, banda del Hospicio o la del Regimiento de Córdoba, éstas a finales del siglo XIX o principios del XX).

En 1895, desaparece el cetro del Niño de Ntra. Sra. de la Consolación, aun carece de él la imagen del Niño Jesús que lleva en sus brazos (4).

En el itinerario se solía recorrer el barrio de San Lázaro por la calle central del mismo, llamada del Marmolillo, que discurría, aproximadamente, por le centro de la actual  plaza que de nueva factura aparece en el centro del barrio moderno; seguía por la de Panaderos que iba desde la facultad de Medicina hasta la Cruz Blanca, donde el barrio despedía a las imágenes, que se dirigían hasta la calle de San Juan de Dios, para regresar por la calle Almona y Acera de Canasteros a lo que hoy es Severo Ochoa (entonces allí existía un pequeño barrio que ocupaba parte del hoy parque de los comedores universitarios).


Salida de la procesión en 1924

Algunos años de finales del XIX y principios del XX se celebraban corridas en la plaza de toros que se elevaba en los hoy Jardines del Triunfo. En 1895 actuaron los toreros Lagartijillo y El Algabeño y cuando terminaba la corrida, que solia hacerlo a las 4 de la tarde salía la procesión (5).

Tanto la hermandad de Consolación, como la del Cristo de la Yedra mandaban sus estandartes y representación a la procesión de la otra y asistían, asimismo, a las procesiones del Corpus Christi, Santo Entierro y la de Ntra. Sra. de las Angustias, así como a las del Viático de la Sacramental del Sagrario, matriz de las sacramentales granadinas.

A medida que avanza el siglo XX, la hermandad va decayendo paulatinamente, aunque todavía en los años veinte las fiestas se celebraban con gran esplendor. Vuelve a tener cierto vigor cuando es nombrado mayordomo el prócer granadino D. Fermín Garrido Quintana, catedrático de Medicina, alcalde y rector de la universidad, cuyo palacete estaba frente a la iglesia en el Camino Real de Santa Fe (Avda. de la Constitución), siendo presidente el Sr. García Valdecasas y D. José Alonso de vicepresidente de la hermandad.

Esta junta trasladó los cultos y procesión al sábado y domingo inmediatos a la Natividad de Ntra. Sra. en el mes de septiembre; aún se tenía la costumbre de sacar la semana anterior la pública anunciando las fiestas y D. Fermín dio una recepción o lunch en su palacete a las autoridades de la ciudad antes de celebrarse la procesión.

Barrio de San Lázaro, Avda. de la Constitución ( antiguo Camino Real de Santa Fe), la ermita y enfrente a la izq. el Palacete de D. Fermín Garrido.

Las fiestas por esos años veinte fueron adquiriendo el carácter de romería, acudiendo caballistas y señoras con mantón de manila; cucañas, carreras de sacos y una segunda verbena después de la procesión formaban la parafernalia de las fiestas.

Los granadinos hasta la Guerra Civil del 1936, acudían masivamente a estas fiestas de los barrios de la ciudad a las que eran muy aficionados, como la de Ntra. Sra. de Gracia, San Rafael o la Virgen de los Favores, San Miguel y Ntra. Sra. del Amor Hermoso en el Albaicín; la Virgen del Carmen en el barrio de San Matías; la de las Vistillas de Ntra. Sra. de los Ángeles; San Sebastián y la Virgen de la Fe en el Sagrario; Ntra. Sra. de la Salud en el Campo del Príncipe; Ntra. Sra. de los Dolores en la Alhambra o las de Ntra. Sra. del Rosario en el Realejo. Todas estas imágenes estaba servidas por fervorosas hermandades.

Interior de la ermita de San Juan de Letrán

En 1941, finalizada la guerra, vuelven los festejos, procesión y cultos a celebrarse con normalidad y, también, regresan al tiempo tradicional del mes de octubre. Será en la década de los años cincuenta del siglo XX, cuando van a desaparecer con la hermandad (6).


El crecimiento de nuevos barrios en los años cincuenta y sesenta y el abandono por parte de los vecinos de estos barrios antiguos, bien por la emigración o por trasladarse a edificios con pisos más confortables fueron decisivos para la extinción de estas fiestas de barrio y de las hermandades que la sustentaban, decayendo la devoción al implantarse nuevas vecindades en estos barrios antiguos.

El barrio de San Lázaro, con la construcción de los Edificios Elvira, comenzará en los años setenta a ir desapareciendo paulatinamente, sólo queda de él la ermita de San Juan de Letrán, actualmente convertida en parroquia y todo el entorno ha sufrido una drástica transformación; con él han caído unas ancestrales devociones y fiestas, así como la devoción a la Virgen de Consolación y su antiquísima hermandad.

Virgen del Amor y Trabajo que se venera en la ermita, titular de la cofradía de los Ferroviarios


--------------------
1. Archivo histórico diocesano del arzobispado de Granada, leg. 25 f, pieza s.n.
2. AMADOR ROS, José, San Juan de Letrán, ayer y hoy, págs, 49-51.Granada 1998.
3. AMADOR ROS, José, opus.cit. p. 53. y PADIAL BAILÓN, Antonio, La Cofradía de los Ferroviarios: Buena Muerte y Amor y Trabajo. Reseña histórica 1953-2003,págs. 24-31.  
4. Archivo parroquial de San Ildefonso. Notas marginales del inventario de San Juan de Letrán de 1896, cuando se le hace entrega de la ermita a los Padres Capuchinos.
5. El Defensor de Granada en su nº de 17 de octubre de 1895.
6. Diversos periódicos y revistas del los siglos XIX y XX.


domingo, 26 de abril de 2015

HERMANDAD DE LA DIVINA PASTORA DE GRANADA








Antonio Padial Bailón


I.  Antecedentes de una devoción 

       La referencia a la Virgen María como pastora de las almas es antigua, aunque escasa e imprecisa (escritos de Juan el Geómetra, s. X, San Pedro de Alcántara, San Juan de Dios y otros), sin embargo, la concreción y difusión de esta advocación y devoción parte de la visión mística que experimentó el capuchino Fray Isidoro de Sevilla.       

      Dicha visión o sueño de Fray Isidoro interpreta la misión de la Santísima Virgen como Pastora de las Almas, tuvo lugar en el convento de Sevilla el día de San Juan Bautista, 24 de junio de 1703.

Fray Isidoro, comunica la visión al pintor onubense Alonso Miguel Tovar (1678-1752), discípulo de Murillo, que la interpreta en un boceto que presentó al fraile capuchino, dándole su conformidad por ser su descripción pictórica conforme al sueño que tuvo y autorizándole a realizar un lienzo de conformidad con el boceto.

El pintor representaba a la Virgen sentada en una roca y vestida de pastora, acariciando con la mano derecha a un cordero, y con la izquierda manteniendo unas rosas.



Unos meses después, Fray Isidoro organizó una procesión del Rosario el día 8 de septiembre, Fiesta de la Natividad de la Virgen, con el cuadro de Tovar fijado al estandarte, que fue desde la iglesia de San Gil hasta la Alameda de Hércules de Sevilla. Fue grande el concurso de gentes a aquella manifestación mariana, de forma que pronto se extendió la devoción por toda la ciudad, trasladándose en años sucesivos al resto de los conventos capuchinos de Andalucía y del resto de España. Más tarde, la devoción se traslada a las provincias de ultramar, impulsada por los capuchinos españoles. 

Unos días más tarde, el 23 de septiembre de 1703, ya se había fundado en la iglesia de San Gil, con reglas redactadas por Fray Isidoro, una Hermandad para dar culto a esta advocación y procesionar su imagen realizada por el escultor Ruiz Gijón y depositada en 1705 en el convento de la Encarnación, donde las monjas la ataviaron por primera vez de pastora. 

Otra versión de la Divina Pastora de Alonso Miguel de Tovar
Poco tiempo estuvo la hermandad en San Gil, trasladándose a la iglesia de Santa Marina, donde los Marqueses de la Motilla le cedieron una capilla.

En el propio convento de capuchinos fue fundada después otra hermandad, así como en otros lugares de la ciudad y pueblos de aquella zona.

Divina Pastora de Santa Marina 1705,  atribuida a Ruiz Gijón

La Divina Pastora en Granada

El convento granadino de Capuchinos no podía ser menos en el impulso de la devoción a la Divina Pastora, y fue el primer convento capuchino en exponer una imagen de esta advocación a la devoción de los fieles, aunque fue retirada por del culto por un decreto de 1718 del Definitorio Provincial de la Orden. 


Convento de Capuchinos antes de su demolición en los años 60, para hacer el nuevo

Ochenta años se tardó en volver a exponer al culto en los capuchinos granadinos la imagen de la Divina Pastora y fue por otro decreto del Definitorio de 1798, que se hizo extensivo a todos los conventos capuchinos que no tuvieran la imagen, entre ellos, el de Granada.


Sería fray Manuel de Sanlúcar de Barrameda (después obispo auxiliar de Santiago de Compostela) a su regreso de América, quien encargaría la talla en madera de la imagen al escultor Manuel González Santos (1765-1848) a finales del siglo XVIII o comienzos del XIX (1). Último escultor  de la Escuela Granadina, fue hijo del también escultor Felipe González, cuyo taller era el más relevancia de finales del citado siglo.

La devoción no sólo se extendería por la ciudad sino también por otros pueblos del antiguo Reino de Granada. En lo que hoy es nuestra provincia, adquirirá raigambre especial en Motril y Gójar. En Motril es la Venerable Orden Tercera la que encarga en 1746 al escultor malagueño Fernando Ortiz, con raíces en el pueblo granadino de Albuñol, la hechura de la Divina Pastora y desde entonces se la ha venerado y procesionado, aunque la imagen actual es básicamente de Sánchez Mesa, que aprovecha la mascarilla de la antigua imagen, destrozada en 1936. 

En Gójar, localidad que la venera como Patrona, se funda su hermandad en 1745 y se encarga la imagen actual (antes tuvo otra) en 1753, muy probablemente, dada la fecha y características de la imagen, al escultor Torcuato Ruiz del Peral (2).


Divina Pastora de Gójar 1753

Otro pueblo granadino de tradición devota a la Divina Pastora es el de las Albuñuelas en cuyo convento franciscano, hoy parroquia, se venera la imagen. Primitivamente era una imagen con la iconografía de la Soledad al pie de la cruz o de las Angustias, para transformarla en Divina Pastora, añadiéndole un sombrero (que hoy no tiene), tres ovejas e, incluso, tuvo una figura de un lobo, según un inventario de la iglesia de 1841(3). Parece imagen de taller de finales del XVIII, quizás pueda deberse al del escultor Felipe González.  


                          Divina Pastora de Albuñuelas


Probablemente Granada contara con alguna hermandad o asociación de devotos de la Divina Pastora, al menos, desde que fue encargada la imagen actual, hacia finales del XVIII o principios del XIX. Con la exclaustración de los frailes en 1835-1836, el cura de San Ildefonso, parroquia a la que pertenecía el convento pidió  en noviembre de 1837 las imágenes de la Divina Pastora y San José de pero se había dictado una Real Orden el 27 de mayo de ese año disponiendo que las imágenes fueran al Museo que se estaba formando en el Convento de Santa Cruz la Real, donde estas imagenes ya se habían trasladado (4).

Después dichas imágenes se trasladarían al monasterio de San Jerónimo, junto con otras imágenes del convento capuchino por Fray Rafael María de Sevilla, donde ciertamente la Divina Pastora estaba ya antes de 1848, año en el que también muere su autor, el escultor Manuel González. 

Inmediatamente, se podrán a subasta el convento e iglesia, que terminó siendo propiedad de D. Manuel López Barajas y Dª. Juana de Dios Cuadrado, benefactores de los capuchinos, con el propósito de devolver los inmuebles cuando regresaran los frailes a su convento. 

En San Jerónimo recibirá culto en una capilla del templo, junto con otros dos santos capuchinos, durante la década de los años cincuenta del siglo XIX y siguientes. También acudía a venerar a la Divina Pastora la asociación de señoras de la "Corte de María" todos los días 7 de cada mes y lo hará durante todo el siglo y parte del XX.

En 1853, se le dedicará una solemne función el día 10 de abril, como colofón de una misión celebrada en dicho mes. Parece también que todos los años en el mes de marzo, abril o de mayo, según  los años, se le dedicaba una función en la iglesia de San Jerónimo con la asistencia de la capilla de música de la Catedral (5). Era la fecha de su festividad litúrgica, es decir, el tercer sábado tras la Pascua de Resurrección; dicha festividad de la Divina Pastora fue establecida por el Papa Pío VI en 1795. 





Ya vencida la primera mitad del siglo XIX existió un grupo de devotos a cuyo frente figuraba la familia granadina de López-Barajas y Damas, que se encargaba con los devotos al modo de una hermandad de hecho a tributarle continuados cultos a la imagen (6).

En 1886 y 1891, nos encontramos con la noticia de que se hace una función a la Divina Pastora en la iglesia de San Juan de Dios, pero por la misma época se seguían celebrándole cultos en San Jerónimo y la Corte de María, indistintamente acude a ambas iglesia. Creemos que no pasó en esa época la imagen a San Juan de Dios, sino que en la iglesia del Santo de los Pobres existiría una imagen de la Divina Pastora a la que también se le tributaban cultos, como también existían otras imágenes de dicha advocación en el convento   del Santo Ángel Custodio y en el de las Carmelitas Descalzas. 


          Divina Pastora de las Carmelitas Descalzas 

En 1894, se reinstaura en el convento de Capuchinas de San Antón la Venerable Orden Tercera de San Francisco por el capuchino Fray Francisco de Benamejí (que vino a negociar el restablecimiento de los Capuchinos en Granada). Dicha Orden Tercera será la que se encargue de la función y triduo a la Divina Pastora a partir de esa fecha, aunque celebrándolas aún en la iglesia de San Jerónimo.

La imagen de la Divina Pastora estará en la iglesia de San Jerónimo hasta la vuelta definitiva de los Capuchinos a Granada, que se produce en 1896, al haberles cedido por el arzobispo, Monseñor Moreno y Mazón, la ermita de San Juan de Letrán en el Barrio de San Lázaro por concierto con su Provincial, fray Antonio de Valencia (7). Esta ermita la escogieron los frailes, entre otras que les ofreció el prelado (San Jerónimo, San Nicolás y San Miguel Bajo), porque según la costumbre capuchina para el establecimiento de sus conventos, no estaba situada en el centro de la ciudad, ni lejos de él, tomando posesión formal de la ermita y sus dependencias el día 27 de julio de ese año.

El día 21 de julio de 1896, se traslada en solemne procesión desde el monasterio de San Jerónimo la imagen de la Divina Pastora hasta la ermita de San Juan de Letrán, casa provisional de los PP. Capuchinos, y donde se refunda su convento de San Juan Bautista. El propio arzobispo tiene a bien en febrero del año siguiente (1897) conceder indulgencias a los devotos de la imagen






No parece que estuvieron mucho tiempo en San Juan de Letrán , pues a primeros de mayo de 1897, estaban celebrando cultos a la Divina Pastora en su tradicional convento de Campo del Triunfo, que les sería devuelto.  No obstante, la entrega formal del mismo se produjo en el mes de agosto de 1897.

Al convento de capuchinos también acuden las señoras de la Corte de María, únicas, junto con la familia López- Barajas, que tras la exclaustración habían mantenido el culto a la Divina Pastora, si bien, la Orden Tercera de San Francisco ya estaba constituida, como se ha dicho, en la iglesia de San Antón, de Madres Capuchinas, pero ya se había trasladado al convento masculino en 1902 (8).


Compás del humilde convento capuchino de Granada, que estaba situado en el mismo lugar que ocupa hoy el actual. Foto cedida por Fray Fernando Linares.


En los primeros años del siglo XX, concretamente en 1903 llegó fray Leopoldo al convento de Granada, aunque de forma definitiva lo haría en 1914. Por esos primeros años el triduo a la imagen se convertirá en novena a finales de abril o principios de mayo, con procesión, que ciertamente ya se realizaba en 1911, acompañada de la imagen de San Francisco de Asís (aunque parece que la actual se trajo en los años setenta), para ir en su recorrido hasta la iglesia de San Juan de Dios, donde se le unió la imagen de este santo. A los cultos solía asistir la Capilla de Música Isidoriana.



El recorrido de la procesión era extenso, al menos en 1913, pues iba por la calle Ancha de Capuchinos, hacia el Hospicio ( Hospital Real), Gran Vía, Marqués de Falces, Tendillas de Santa Paula, Plaza de la Universidad, Jardín Botánico, Duquesa, San Juan de Dios y Triunfo (9). La familia López- Barajas, junto con la Venerable Orden Tercera de capuchinos eran los que costeaban estas funciones y fiestas dedicadas a la Divina Pastora (10).

En 1916 la función principal se hizo con gran solemnidad con la actuación de la Música de la catedral dirigida por el maestro Salguero, que interpretó la Misa de San Pedro de dicho maestro. Por la tarde a las seis, salió la Virgen y la imagen del Crucificado descendido por San Francisco, que hoy aún podemos contemplar presidiendo el presbiterio de la nueva iglesia. Las filas de la procesión la componían los terciarios varones con el Crucificado y San Francisco y las señoras terciarias con la Virgen. Cohetes, bengalas y palmas reales se encendieron al paso de la procesión a la que acudía una gran multitud de personas (11).

No sólo los capuchinos van a recuperar la imagen y devoción a la Divina Pastora, sino al Beato Diego de Cádiz y a Ntra. Sra. de la Paz. Esta bella imagen atribuida por los frailes a la Roldana, aunque he de expresar mis dudas en esta atribución, probablemente la trajeran de las tierras sevillana, al igual que el Crucificado y San Francisco (según me informa mi querido amigo Fray Fernando Linares).


Ntra. Sra. de la Paz. (Luisa Roldán) Convento de Capuchinos de Granada
Antes de la llegada de los años veinte del siglo pasado ya los capuchinos habían extendido considerablemente la devoción a la Divina Pastora, de modo que se celebraban cultos en varios templos como los Hospitalicos, donde se celebraba un octavario, Santo Ángel y Carmelitas Descalzas, y la Corte de María había reanudado los cultos que le tributaba en el siglo XIX.


La novena gozosa, función y procesión -ésta en los años que lo permitían los recursos económicos- se seguirá celebrando en los años veinte costeada por sus camareros: los hijos de López-Barajas y la V.O.T. de San Francisco. Sin embargo, las circunstancias políticas y de inseguridad que se fueron desarrollando en la II República, hicieron que los cultos decayeran y que sólo en 1935 (al ganar las elecciones la derecha) y 1937-1938 (ocupada la ciudad por las tropas llamadas nacionales en plena Guerra Civil) se decidiera celebrar la novena (12).

Aunque la imagen de la Divina Pastora no tuviera en esos años treinta y en los siguientes cuarenta hermandad legalmente establecida, de hecho, sí la tenía por el grupo de devotos, a cuyo frente estaba la familia López.Barajas, que le tributaba cultos regulares, así como, la V.O.T. de San Francisco.



Hacia 1952 se organiza una hermandad que se va a titular "Redil Eucarístico de la Divina Pastora" que será la que en 1954 reanude la procesión, después de bastantes años sin salir, asimismo celebrará cultos mensuales a la imagen (13). El "trono" de la Divina Pastora lo constituía un canasto barroco sencillo con cuarterones, donde se procesionaba la imagen delante de un almendro. En esos años no saldrá el Crucificado con San Francisco. Mientras, hacia 1952, en el convento capuchino de Sevilla se proclama a la Divina Pastora de dicho convento Patrona Universal del Deporte.


               La Divina Pastora por la Gran Vía. Años cincuenta. Foto cedida 
                              por Fray Fernando Linares

La Venerable Orden Tercera quedará centrada en su actividad cultual dedicada a la imagen de la Virgen de la Paz con novena en el mes de enero y función en el día de su onomástica. Mientras, hacia 1953, se funda otra hermandad en el convento capuchino denominada Vía Crucis Perpetuo, para dar culto a la imagen del Cristo del Perdón y que durará poco más de una década.


Virgen de la Paz de Luisa Roldán
Durante las décadas de los años setenta del pasado siglo no tengo noticias de la celebración de la procesión de la Divina Pastora, aunque su Redil Eucarístico seguirá celebrando cultos mensuales y función en su honor, al menos hasta 1965.

Me consta que en 2003, con motivo de Tercer Centenario de la devoción y advocación (1703-20039, se trató de constituir o reconstituir una hermandad a esta devota imagen de la Pastora y revitalizar sus cultos, pero sin que surtiera efecto alguno, ignorando las causas de no prosperar dicha iniciativa.

Una devoción centenaria en Granada a la Divina Pastora que merecería impulsarla o recuperarla, como integrante de la historia de la religiosidad popular de nuestra ciudad en unos tiempos de debilidad de estímulos espirituales

Detalle de los querubines de la peana de la Virgen de la Paz





Nota. Fotos en blanco y negro cedidas por Fray Fernando Linares Fernández.

----------------
1. Periódico El Granadino de 20 de agosto de 1848.
2. PADIAL BAILÓN, Antonio, La imagen de la Divina Pastora de Gójar y Torcuato Ruiz del Peral. Revista Gólgota, p.p. 156-157. Granada, marzo de 2010.
3. Archivo Histórico del Arzobispado de Granada, legajo 96 R.
4. El citado archivo, legajo 1 R, pieza 3.
5. Periódico La Constancia de 10 de abril de 1853.
6. El Defensor de Granada de 1 de mayo de 1886.
7. Ibídem de 17 de septiembre de 1896.

8. Triunfo de 22 de enero de 1903

9. Triunfo de 21 de marzo de 1902.
10. La Gaceta del Sur de 18 de abril de 1913.
11. La Gaceta del Sur de 23 de mayo de 1916.
12. Periódico Ideal de Granada de 4 de mayo de 1935 y de 3 de abril de 1937.
13. Eco de Granada "Corpus 1954".

Otras Fuentes: Fray Fernando Linares, O.F.M, cap. Restauración de los Hermanos Menores Capuchinos en Granada. Primera etapa: Ermita de san Juan Bautista (Vulgo de Letrán) 1896-1898. Granada 2016 (inédita).