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martes, 6 de enero de 2015

HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA DE SANTO DOMINGO






ANTONIO PADIAL BAILÓN


Introducción 

Al menos, han sido cuatro las hermandades de Ntra. Sra. de la Esperanza que han existido a lo largo del tiempo en la ciudad de Granada; la más antigua de ellas y la que más perduró fue ésta del convento de Santa Cruz la Real (iglesia de Santo Domingo); luego el convento de la Merced, de mercedarios calzados, fue sede de la Congregación de Ntra. Sra. de la Esperanza y Santo Celo de la Salvación de las Almas, llamada Ronda del Pecado Mortal; también en el Beaterio de Santa María Egipciaca,  de arrecogías, existió otra hermandad de Ntra. Sra. de la Esperanza, que realizaba el ejercicio callejero de la vía sacra y que ha perdurado hasta tiempos relativamente recientes, aun en los años treinta del siglo XX, le tributaba culto a la imagen la llamada Corte de María.

Por último, la cofradía de penitencia de Ntra. Sra. de la Esperanza, que fue fundada en 1927 en la iglesia de Santo Domingo (1), tal vez, con la idea primaria de continuar el antiguo culto a la Virgen de la Esperanza objeto de este trabajo, y que por la circunstancia de tomar como imagen titular a Ntra. Sra. de las Tres Necesidades, le cambiaron la advocación por la de Esperanza y fue fundada en la iglesia de San Gil y Santa Ana, residiendo aun en esta última iglesia .


 La leyenda

La hermandad y la sagrada imagen titular de esta antigua cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona de los torcedores de seda, se cimienta sobre una difundida leyenda acerca de su milagrosa aparición en Sierra Nevada, que remonta el pasado de su devoción a los tiempos inmediatamente posteriores a la conquista de la ciudad.

Cuenta la citada leyenda, que nos transmite el trinitario Fray Antonio de la Chica Benavides, que dos caballeros, aún viviendo los Reyes Católicos, Rui López de Guzmán y Toledo, tesorero de dichos reyes, con otro compañero, D. Diego de Mendoza, iban por Sierra Nevada y debido a lo escabroso del terreno y a las adversas condiciones meteorológicas se encontraron perdidos en la montaña y temerosos de los peligros que les pudieran acaecer por su desorientación, "se pusieron a implorar a María Santísima (...) de toda buena esperanza, que anda por los seguros caminos de la justicia" (2).

Virgen de la Esperanza, cuando estuvo en el retablo de su capilla


Estando en esta tribulación, vieron descender del cielo una luz brillante que iluminó aquellos espacios y por la claridad que emanaba divisaron una gruta en la que se refugiaron, en cuyo interior se encontraron a la imagen de la Virgen fabricada en alabastro con el  Divino Niño en sus brazos; D. Rui recogió la imagen y guiados por aquella la luz misteriosa llegaron a Granada.

Esta leyenda es ampliada con el relato del periódico La Alhambra de 15 de septiembre de 1903 que relata que en Sierra Nevada se encontraron Ruy López y su compañero a Diego López Toribio, pastor de ovejas, que les dijo que en un lugar del monte había oído una música celestial y, adelantándose D. Ruy con su caballo se puso a descansar bajo un árbol y quedó dormido, soñando que en el lugar había una campana llena de oro, plata y cobre; llegaron unos moros refugiados en la sierra e intentaron atacar a D. Ruy que fue auxiliado por su compañero Mendoza, librándose de ser preso o asesinado por dichos moros (3).

Los tres hombres, D. Rui, D. Diego Mendoza y el pastor López Toribio encontraron una cueva de la que salía una luminosidad y, entrando en ella ,encontraron la bella imagen de la Virgen, que llevaron hacia el pueblo de Cádiar, donde se encontraba en esos tiempos el rey Boabdil exiliado.

De allí vinieron con la imagen a Granada, donde fue colocada en el domicilio de D. Rui López, logrando en este lugar reunir algunos entusiastas devotos de la Virgen, que obró un milagro en la persona de una criada mora, a la que encargaron llevar la imagen al convento de Santa Cruz la Real, cosa a la que se negó, por no querer entrar en un templo cristiano. Sin embargo, la mora cambió de parecer de forma repentina y se hizo bautizar, tomando el nombre de Esperanza.



Otra variante sobre la llegada de la Virgen al convento de Santa Cruz la Real la ofrece la leyenda de una lápida colocada en la capilla de la imagen, en la que se refiere que fue donada al convento dominico por la hijas de D. Ruy López, Dª María y Dª Bernarda, que fundaron y dotaron la capilla de la Virgen de la Esperanza en la iglesia de Santo Domingo, donde fue puesta la imagen en 1558 y en cuya capilla fueron enterradas.

Entre los primeros devotos de la Virgen de la Esperanza estaba Sidi Yahía, familiar de Cetti Merien, primo del rey Boabdil convertido al cristianismo, tomando el nombre de Pedro de Granada y Venegas; era Señor y Marqués de la villa de Campotéjar y construyó como domicilio d esta noble familia el palacio llamado Casa de los Tiros, en cuya portada grabó el lema "El corazón manda"; también hizo grabar en su espada como tributo a la Virgen el siguiente lema: "En la Virgen de la Esperanza he puesto mi confianza".   

En torno a la imagen se constituiría una hermandad para su culto, probablemente a finales del siglo XVI o principios del XVII, formada por el gremio de torcedores de la seda, que la tomó como Patrona y labró su casa gremial en las cercanías de la capilla, junto al Cobertizo de Santo Domingo.  

Este gremio de torcedores le fabricó una carroza de plata para procesionarla en sus funciones y rogativas y edificó junto a la iglesia de Santo Domingo su casa gremial ne cuya portada se lee la leyenda:

"A onrra y glorya de Dios Ntro. Sr. y de Ntra. Sra. de la Esperanza. El Arte del Torzido de la seda hizo esta Casa. Año 1675".

Casa Gremial del arte del torcido de la seda



En 1588, con motivo de la concentración de la Armada Invencible en el puerto de Lisboa, donde estaba concentrada para la invasión de Inglaterra al mando de D. Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, el rey Felipe II mandó se realizaran rogativas por el éxito de la Armada a las imágenes más devotas, celebrándose un novenario en la catedral a la Virgen de la Antigua, Patrona de Granada, que finalizó con una procesión general el día 10 de marzo de ese año, presidida por el arzobispo Mons. Méndez Salvatierra y con la asistencia de las cofradías, cabildo y órdenes religiosas; en esta procesión fue llevada la Virgen de la Antigua hasta la iglesia de Santo Domingo. Llegada la procesión al convento de Santa Cruz la Real, los dominicos sacaron para recibir a la Virgen de la Antigua a Ntra. Sra. de la Esperanza (4).      
                   
No fue ajena la hermandad a la enorme inquietud que se produjo en Granada en el año 1640, con motivo de los actos de desagravio a la Virgen por un libelo contra su Concepción Inmaculada, que se colocó el Viernes Santo en la casa del cabildo de la ciudad (Palacio de la Madraza). La hermandad de la Virgen de la Esperanza, que también englobaba a los mercaderes de paños, organizó una grandiosa procesión con la Virgen que fue por la plaza de los Girones y el Realejo hasta la iglesia de Ntra. Sra. de Gracia. En el trayecto se levantaron altares "de grande adorno y aparato" y fueron invitados todos los escribanos y procuradores de la ciudad, que acudieron alumbrando con hachas, llevando el estandarte de la hermandad el alcaide mayor, D. Lucas Bedoya. Aquella procesión de desagravios a la Virgen fue una explosión de fervor y fiesta, yendo acompañada la Virgen de la Esperanza por grupos de danzas; regresó al Realejo desde la iglesia de Gracia por la calle Jardines, que aún hoy subsiste (5).

Dos años después, el 17 de mayo de 1642, se volvió a repetir una procesión general con la Patrona, la Virgen de la Antigua, que acudió otra vez a la iglesia de Santo Domingo (el motivo fue implorar por el viaje del rey a Aragón y Cataluña). Llegada la procesión con las máximas autoridades religiosas civiles y militares de la ciudad "para que goçasen de ella las dos milagrosas imájenes del Rosario y de la Espezança, las dos colunnas deste grandioso templo" (6). 

La imagen de la Virgen de la Esperanza es la talla más antigua con que cuenta la iglesia de Santo Domingo, y tal vez, una de las más antiguas de la ciudad, pues se fecha su hechura en el siglo XV y aunque rodeada de la leyenda expuesta, cuya veracidad ciertamente no conocemos, podría haber sido traída a Granada en el séquito de los Reyes Católicos, concretamente, por D. Ruy López de Guzmán y Toledo.


La capilla de la Virgen de la Esperanza

No cabe duda que una de las grandes devociones del convento dominico de Santa Cruz la Real fue la Virgen de la Esperanza, prueba de ello es la gran capilla que construyó la hermandad, verdadero pequeño templo dentro de la iglesia de Santo Domingo. 

La capilla de la Virgen fue construida, como hemos referido en 1558, aunque tuvo que reedificarse o modificarse en 1598. Es de amplias dimensiones  y está situada a la entrada de la iglesia de Santo Domingo, la primera de la izquierda. 

El retablo se realizó en estilo barroco tardío y en la hornacina central estaba la Virgen de la Esperanza, hoy se ha colocado en ella una Inmaculada de un seguidor de Alonso Cano; está rodeada la hornacina por cinco lienzos atribuidos a Pedro de Raxis, que representan a San Pedro, San Jerónimo, la Crucifixión, la Aparición de Cristo a la Virgen y corona el retablo el lienzo de la Asunción. También se sitúa en el retablo una imagen de San Miguel Arcángel, que hoy parece que está en la zona del camarín de la Virgen del Rosario.

El retablo de la capilla cuando lo ocupaba la Virgen de la Esperanza

 En el muro derecho de la capilla hay un retablo con la imagen de San Cecilio, Patrón de Granada y en las otras dos hornacinas con que cuenta el retablo las ocupan las imágenes de San Vicente Ferrer y San Jacinto. En la parte izquierda de la capilla hay otro retablo con las imágenes de dos santos dominicos y Santa Lucía, imágenes de taller del estilo de Rojas (7). 

También estuvo en la capilla una imagen de San Juan (parece que Bautista), pues en 1910 el erudito D. Francisco de Paula Valladar visitó la capilla para estudiar dicha imagen con la idea de informar sobre las tallas de mérito que habrían de procesionarse en el llamado Santo Entierro Antológico del Viernes Santo de ese año (8). 

Probablemente la hermandad decayera en el último cuarto del siglo XVIII con las disposiciones de la Ilustración por las que se prohibieron los gremios. 

Con la invasión de la ciudad por las tropas napoleónicas al mando del General Sebastiani, producida entre 1809 y 1812, las alhajas y enseres de mayor valor de la hermandad fueron robadas por el invasor. No obstante, en 1818 aún quedan noticias de cierta actividad de lo que quedara de la hermandad; es la propia peana sobre la que descansa la imagen de la Virgen, la que nos ofrece una postrera noticia, en la que se refiere que un comisario de la hermandad Sr. del Paso, " (...) del distinguido cuerpo del torcido de sedas de cuyo cuerpo es Patrona, año 1818 (...)";  y hace un escueto relato  de la aparición de la Virgen en tiempos de los Reyes Católicos.

Aunque perdida la hermandad, no le ha faltado el cuidado de sus devotos desde esa fecha y a principios del siglo XX, uno de ellos, D. Felipe Campos de los Reyes, de familia devota, que participó en la restauración de la antigua hermandad sacramental de San Francisco de Paula de la iglesia de San Pedro. Fue el que restauró a su costa la capilla y costeaba el consumo de aceite de la lampara, siendo enterrado a su muerte en dicha capilla. También está allí enterrado D. José Alonso, impulsor de algunas hermandades de penitencia con sede en Santo Domingo.

La Virgen con la peana realizada en 1818

Casi doscientos años después nos queda sólo la imagen y su capilla, presidida hoy por la Inmaculada, en la que se suele celebrar la Eucaristía por ser lugar más recogido del gran templo de Santo Domingo. La imagen hace pocos años se ha resguardado de posibles sustracciones en el interior del convento, dada la facilidad de acceso a la capilla y de sus escasas dimensiones, que la hacen fácilmente accesible.



Hornacina donde estuvo colocada de Ntra. Sra. de la Esperanza



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1. El Defensor de Granada del día 31 de marzo de 1927.

2. DE LA CHICA BENAVIDES, Fray Antonio, Gazetilla Curiosa...  papel LII, abril  de 1765.  

3. REAL ARCHICOFRADÍA DE NTRA. SRA. DEL ROSARIO, archicofradiarosariocoronada.blogspot.com/,  entrada de
18 de diciembre de 2014, Ntra. Sra. de la Esperanza de Santo Domingo. 

4. HENRÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco, Anales de Granada, tomo II, p. 523.

5. Ibídem, p. 853. 

6. Ibídem, p. 912.

7. Junta de Andalucía, patrimonio artístico y cultural.

8. El Defensor de Granada de 27 de febrero de 1910.


sábado, 20 de diciembre de 2014

COFRADÍA Y HERMANDAD DE NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE SAN ILDEFONSO






Antonio Padial Bailón 


Introducción

La advocación de Nuestra Señora del Rosario ha sido la que mayor difusión tuvo en la provincia de Granada, tanto en hermandades, como en imágenes de esta devoción. Es rara la localidad de la provincia que no cuenta o haya contado con una imagen de Ntra. Sra. del Rosario; otras la tienen como patrona y son numerosas las hermandades que existen o existieron en diversos pueblos.

En la capital de Granada se implantó su hermandad desde los primeros años de la conquista de la ciudad, fundándose en el convento de los dominicos de Santa Cruz la Real, cuya archicofradía será madre y matriz de diversas hermandades de la provincia. 

En la propia iglesia del convento (Santo Domingo), tuvo su sede otra hermandad llamada del Rosario de Ntra. Sra. de Gracia; otras iglesias de la ciudad  como San Andrés, el convento del Carmen, las Angustias o San Ildefonso acogerán a alguna hermandad de Ntra. Sra. del Rosario, como fue el caso de esta que estamos tratando.

La iglesia parroquial de San Ildefonso, extramuros de la ciudad musulmana, fue una de las que se erigieron en 1521, en el llamado por los musulmanes barrio de Rabadasif, sacralizando en un principio, muy probablemente, la mezquita de dicho barrio, junto a la que existía un aljibe para proveer al barrio de agua y para realizar las abluciones.

En sus cercanías se ubicaba la mayor maqbara o cementerio de la ciudad, el de Shal ben Malic, que ocupaba un extenso terreno que excedía a lo que hoy conocemos como Campo del Triunfo y llegaba hasta el arco de Elvira, por un lado, y por otro, hasta las inmediaciones de la ermita de San Isidro.

Lo cercado a ambos lados de, la Puerta de Elvira era el cementerio y el minarete y mezquita, tras la muralla, en la parte izquierda era la de Rabadafif, donde hoy se sitúa la iglesia de San Ildefonso.


La iglesia actual comenzó a edificarse en 1553, finalizándose su construcción en 1559; la portada se terminó en 1555, realizada por Juan de Alcántara con traza de Diego de Siloé. Seguramente, se levantó el edificio sobre el solar que dejara la mezquita de Rabadasif.

De extenso término, la parroquia de San Ildefonso acogería en el mismo costado de la iglesia al convento e iglesia de la Merced, de mercedarios calzados. Ambos templos fueron sede de numerosas hermandades, parte de cuyas imágenes, afortunadamente, han llegado hasta nuestro tiempo, entre ellas, la titular de la hermandad, objeto de este artículo: Nuestra Señora del Rosario.



SAN ILDEFONSO


Fundación de la hermandad

La cofradía, que tenía el carácter gremial, se funda en el año 1688, época esta de la década de los ochenta de dicho siglo muy prolífica en la fundación de hermandades, casi todo el último cuarto de siglo lo fue. Posiblemente, la efusión de pavor que se desencadenó como consecuencia de la epidemia de peste bubónica que asoló a la ciudad de Granada en 1679-80, tuvo el efecto de excitar en la población una inquietud escatológica que la inducía a buscar la protección de la divinidad.  

La Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario de San Ildefonso era eminentemente gremial, fundándola y constituyéndola los maestros y oficiales del gremio de tejedores de lienzos, sin que pudieran formar parte de ella personas de otros oficios.  

Sus reglas se aprobaron por auto de 30 de octubre de 1688 del provisor y vicario general de la diócesis D. Martín Torrico de Pedrajas, durante el mandato del arzobispo D. Alonso Bernardo de los Ríos y estaban formadas por 27 capítulos. 

El capítulo primero prescribía el título y carácter gremial de la cofradía formanda por personas de ambos sexos:


" Trata de los que deven observar y guardar los hermanos y hermanas de la coffadría y hermandad de Nuestra Señora del Rosario que se sirve en la parroquial del Señor San Ildefonso, de los maestros y oficiales de texer lienços de la Ciudad de Granada, fundada con lissenzia del señor Provisor y beneficiados de dicha parroquia en este año de 1688 años" 1 .   

La hermandad proclamaba la defensa, hasta dar la vida, de la Concepción Inmaculada de la Virgen, siendo regida por un hermano mayor y un mayordomo, con un secretario para llevar actas y libros. Éstos eran tres: el de inscripción de hermanos, el mayor de cuentas y cabildos y el menor o borrador de cuartos y limosnas de los hermanos.

Dibujo que abre el libro de reglas de la hermandad

La hermandad celebraba su fiesta principal -capítulo  8º de las reglas- en el segundo domingo del mes de octubre, quizá por no coincidir con la fiesta de la Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario de Santo Domingo, la principal devoción en la ciudad de esta advocación. A ella deberían de acudir los hermanos confesados y comulgados, pidiendo por la extirpación de las herejías, victoria contra los infieles  y la concordia entre príncipes y reyes. 

También era una hermandad de sufragios, dedicándole fiesta el día 2 de noviembre, con misa cantada con diáconos a los difuntos de la corporación en la capilla de la Virgen, donde había obligación de elevar un túmulo. 

En los entierros de hermanos debían de asistir todos ellos y se llevaba el estandarte de la hermandad y doce hachas, o más, si lo permitían los fondos económicos; aquéllas era portadas por los hermanos, que salían en procesión hasta el domicilio del fallecido y daban una limosna para la caja de difuntos, para dedicarle nueve misas, si el montante de fondos alcanzara. La defunción de hijos y hermanos del cofrade tenían derecho a ser acompañado su cadáver por seis hachas.

La duración del mandato del hermano mayor y del mayordomo, que debían de pertenecer al gremio de tejedores de lienzos, era anual, como en la mayor parte de las cofradías de esa época, y se elegían en un cabildo presidido por el beneficiado de la parroquia, que se reunía en la iglesia en el mes de octubre, a los ocho días de la festividad de la Virgen del Rosario. 

El hermano mayor y el mayordomo elegidos tenían la obligación de aceptar el cargo, y si se negaran, pagarían una multa de dos libras de cera. Una vez finalizado el tiempo de su cargo, los mayordomos pagaban una libra de cera para el fondo de la hermandad.




Todo el proceso de funcionamiento de la cofradía era supervisado por los veedores del gremio, que eran los encargados de examinar a las personas que se afiliaban a la hermandad, con la finalidad de que se admitieran las más idóneas por su conducta y devoción.

Era una hermandad de las llamadas rosarianas, que empezaban a proliferar en esos tiempos, y sus hermanos tenían el deber de asistir al Santo Rosario, fijando dicha obligación para todos los días del año, en que debían de acudir a rezarlo en la capilla de la Virgen y ante su imagen. No se prescribe en las reglas el rosario callejero, ni procesión el día de la fiesta de la Virgen, pero sabemos que sí se realizaba, como más adelante expondremos.

Los primeros cargos de la hermandad  y fundadores de la misma fueron Antonio de Cuenca y Pedro Ruiz Fuerte del Rey, maestro de tejer lienzos.

Por otro documento que examinamos a continuación se sabe que la hermandad realizaba procesión los primeros domingos de cada mes: 

" ... se han introducido nuevas cofradías con el título de Ntra. Sra. del Rosario, principalmente en la parroquia de San Ildefonso, haciendo procesión los primeros domingos de mes..." .

 Esta procesión de todos los primeros domingos de mes fue instituía por el cabildo general de 28 de agosto de 1692, en el que se acordaba realizar una fiesta con procesión dichos domingos a excepción del de octubre, por ser la fiesta de la archicofradía del Rosario de Santo Domingo. En esa fecha, cuatro años después de la fundación de la hermandad, ésta había suavizado su carácter gremial para admitir hermanos de otros oficios, pero manteniendo una separación entre ellos, pues se dieron poderes para organizar estas fiestas a Juan de la Plaza, colector de la parroquia y representante de los hermanos que no eran tejedores de lienzos, y a Pedro Antonio de Cuenca, maestro de tejer lienzos, en representación de los hermanos de este oficio 2.   

En estas fiestas de los primeros domingos se pagaban 18 reales para misa, órgano y repiques de campana; se ponía en el sagrario de la capilla un relicario de plata; la lámpara encendida día y noche, teniendo los hermanos que comulgar para ganar el jubileo. El altar se adornaba con profusión de velas y la procesión se hacía, al menos en esas fechas, antes de la misa  y alrededor del cancel de la iglesia.


Pleito con la Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario de Santo Domingo

En 1699, once años después de fundarse la hermandad, se suscita un pleito con la Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario, la matriz de estas hermandades del Rosario.
El dominico, Manuel de Zorrilla, hermano mayor de la archicofradía y el mayordomo, Tesifón de Nava, demandan a la hermandad de Ntra. Sra. del Rosario de San Ildefonso, el 10 de abril de 1699, alegando que por diferentes bulas pontificias, especialmente las otorgadas por el Papa Alejandro VII, la orden de predicadores tenía concedida la facultad de fundar y erigir cofradías de Nuestra Señora del Rosario, a través de sus ministros generales, en las localidades en la que hubiera convento de la Orden de Santo Domingo. 

Estas hermandades no se podían fundar en dichas localidades en ninguna otra iglesia secular o regular y, si se hacía, la hermandad fundada se había de agregar con sus alhajas e insignias a la principal que residiera en el convento dominico, sin que se pudieran conceder indulgencias a ninguna otra que no residiera en dicho convento, ya que éstas sólo se podían ganar en la capilla de la titular de la archicofradía. 

Denunciaban que se habían fundado algunas cofradía del Rosario fuera del convento, sin cumplir dichos requisitos y que engañando a los fieles, pues pretendían estar en posesión de las bulas que sólo pertenecían "a la verdadera cofradía" del convento de Santo Domingo (Santa Cruz la Real), consiguiendo limosnas, pidiendo con dicho título, que sólo pertenecían legítimamente a la asentada en el convento dominico, con grave perjuicio de la misma, que veía decaer su devoción y número de hermanos.

Al pedir la de San Ildefonso limosnas, se producía el hecho de que la archicofradía de Santo Domingo no las conseguía y sus hermanos se negaban a pedirlas  "por no sufrir el rubor de las quejas y lamentos de los que piden con dicho título".

Además, la cofradía del Rosario de la iglesia de San Ildefonso utilizaba en sus banderolas, insignias, pinturas y tarjeta de su estandarte la imagen de Ntra. Sra. del Rosario, sin deber hacerlo, a juicio de la de Santo Domingo, solicitando del provisor que fuera agregada a la archicofradía. 


NTRA. SRA. DEL ROSARIO CORONADA  TITULAR DE LA ARCHICOFRADÍA DE SANTO DOMINGO Y COPATRONA DE GRANADA

El hermano mayor de la de San Ildefonso, Juan Pérez, y su mayordomo Baltasar Ruiz se defienden alegando que la hermandad no era reciente, como decían los dominicos, pues hacía 11 años que se había fundado y, además, con licencia del arzobispado y que tenían bulas concedidas por el los Papas Inocencio X y XI, mostrando en el pleito el libro de dichas bulas. 

La archicofradía le rebatió el asunto de las bulas, diciendo que éstas prescribían que sólo se podrían fundar esas hermandades a una distancia de dos millas del convento de Santo Domingo, requisito que no cumplía la de San Ildefonso. 

A pesar de lo alegado por la archicofradía, la realidad era que había otras hermandades de Ntra. Sra. del Rosario fundadas en la ciudad en la iglesia del Salvador, en la de Cartuja y en la de San Gregorio y así lo hizo constar la de San Ildefonso, pidiendo que no se privara de esta devoción a los vecinos de la parroquia, que muchos eran labradores y el convento de Santa Cruz la Real les quedaba demasiado lejos.

Dos años tardó el arzobispado en dar una contestación a la demanda interpuesta por la archicofradía y lo hizo por un auto de 25 de febrero de 1701 del provisor y vicario general D. Rafael de Ascargosta en el que da la razón a la hermandad de Ntra. Sra. del Rosario de San Ildefonso, basándose en que la archicofradía del convento dominico sólo había interpuesto la demanda y no lo había proseguido ni pedido el recibimiento a prueba.

No se contentó con el auto la Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario de Santo Domingo y el prior de la comunidad Fray Pedro Prieto y el hermano mayor, Martín de Marzana decidieron apelar a la Santa Sede, admitiéndose a trámite el 7 de marzo de 1701 por el arzobispo de Larissa, D. Francisco de Aguaviva y Aragón, nuncio apostólico 3. 

No sabemos el resultado de la apelación, aunque sí que el conflicto estaba concluido en agosto de 1703, pues el prior de Santa Cruz la Real solicita que se le entreguen las bulas que había aportado a los autos de pleito.

No tuvo que perdurar la hermandad después de este conflicto, quizás porque la apelación a la Santa Sede le fue desfavorable y porque las cofradías gremiales se prohibieron en la época de la Ilustración.

La imagen de Ntra. Sra. del Rosario

La Virgen del Rosario de la iglesia de San Ildefonso aun la podemos contemplar en la capilla que hoy preside la imagen de Jesús de la Humildad, llamado hoy de las Burlas, imagen que fue titular de la hermandad de su misma advocación, procedente del inmediato convento de la Merced. La Virgen se sitúa en una hornacina del retablo a la derecha del dicho Señor de la Humildad, aunque ésta parece no ser su capilla primitiva, sino la que hoy está dedicada a San Ildefonso.


Capilla de la Humildad o de las Burlas, donde hay se venera a Ntra. Sra. del Rosario. 

Al realizarse el actual retablo mayor hacia 1720, el primitivo que labró Miguel Cano en 1603-1605, con traza de Ambrosio de Vico, se colocó en una capilla lateral - aún lo está-y en él a la Virgen del Rosario. 

La imagen de Ntra. Sra. del Rosario se atribuye al escultor José Risueño Alconchel 4, quizá como una de las imágenes previas que pudiera haber realizado para el extraordinario retablo, cuyo contrato de imaginería se realizó con Risueño. 

El profesor Sánchez-Mesa Martín afirma que la imagen de la Virgen del Rosario se documenta su autoría como de Risueño, al suponer que era una de las 16 imágenes que el escultor contrató para el retablo; pues dice que "si contamos las esculturas colocadas en el retablo, vemos que son 15" y que si se analiza la imagen de la Virgen del Rosario  "comprendemos que sea del maestro y de aquella misma época". Por ello, induce a que es la que falta en el retablo para completar las 16 encargadas 5.  

El retablo antiguo de la iglesia realizado por Miguel Cano se colocó o ajustó por el mismo Risueño por el precio de 200 reales en la capilla lateral antes mencionada, la segunda de la derecha, entrando en el templo, que es en la que se ha venerado a la Virgen del Rosario hasta que se colocó en ella a la imagen de San Ildefonso.



RETABLO ANTIGUO DE SAN ILDEFONSO, DONDE ESTUVO LA VIRGEN DEL ROSARIO 

Sin embargo, creemos que si la imagen de la hermandad fuese esta de Risueño, no habría concordancia entre la fecha de vigencia conocida de dicha hermandad (1688-1703) y la realización de la imagen (hacia 1720), si fuera como deduce Sánchez-Mesa la que falta en el retablo y que se colocó después en el antiguo en la capilla lateral mencionada.  

Ello nos llevaría a plantear otras hipótesis, como  que la hermandad hubiera tenido otra imagen,  y después, hacia 1720, adoptara la de Risueño  - con lo que se alargaría unos años la vida de la hermandad- o que la imagen de la Virgen no sea la nº 16 que falta en el retablo, como deduce Sánchez-Mesa, y que Risueño la labrara en los años iniciales de la hermandad y fuera este trabajo precursor del encargo de la imaginería del retablo.  

La falta de documentación suficiente sobre nuestro legado artístico, hace que cuando se ponen se contrastan unos documentos, como estos que he estudiado en el archivo arzobispal sobre el pleito con la Archicofradía del Rosario de Santa Cruz la Real, con lo conocido hasta la fecha, nos llevan a plantearnos nuevas incógnitas, como las antes expuestas.  

De todo ello, concluyo, que la Virgen del Rosario de San Ildefonso, parece que fue la imagen de la cofradía, pues en los inventarios consultados de la iglesia no existió más que esa imagen de dicha advocación, planteándose la hipótesis de que la realizara Risueño años antes de las imágenes del retablo o que la hermandad la adoptara como titular hacia 1720, desechando alguna imagen mas antigua con la que se fundara la hermandad.

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1. ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, legajo 10 f, pieza 21.
2. El citado Archivo, mismo legajo y pieza.
3. El citado Archivo, legajo 10f, pieza s/n.
4. GALLEGO Y BURÍN, Antonio, Guía de Granada, p. 314. Granada 1982.
5. SÁNCHEZ-MESA MARTÍN, Domingo, José Risueño, escultor y pintor granadino, p.p 244-245. 


sábado, 1 de noviembre de 2014

HERMANDAD DE NTRA. SRA. DE LA PAZ (SAN ILDEFONSO)








ANTONIO PADIAL BAILÓN



La devoción a la Virgen de la Paz en Granada

Desde tiempos antiguos la devoción a esta advocación en la ciudad de Granada estuvo bastante extendida. Varias fueron las hermandades que le daban culto y la tenían como titular y patrona. Dos de ellas destacaban por su antigüedad: la hermandad de Ntra. Sra. de la Paz de la iglesia de San Ildefonso, extramuros de la ciudad, y la hermandad de Nra. Sra. de la Paz, cofradía de laneros, de la antigua iglesia parroquial de Santa Isabel de los Abades, parroquia tempranamente desaparecida por su incorporación a la de San Luis de los Franceses, en el alto Albaicín. Con la desaparición de la parroquia de Santa Isabel, pasó la cofradía a la de San Luis,donde se perdería su hermandad a principios del siglo XX (1). 


SAN ILDEFONSO 

Luego, existieron otras hermandades, incluso de penitencia o pasionistas, que la tenían como patrona como: la hermandad de la Santa Expiración de Ntro. Señor Jesucristo, del convento de San Agustín o la Hermandad del Santo Cristo de las Penas y Ntra. Sra. de la Paz y Vía Sacra del convento dominico de Santa Cruz la Real (Santo Domingo). Otra de ellas destacaba también en la devoción y antigüedad entre los granadinos: la de Ntra. Sra. de la Paz, fundada en 1622, de la iglesia de San Cecilio, que era sacramental de la parroquia y fue unida, desde 1954, a la Hermandad de Penitencia del Stmo. Cristo de los Favores y María Santísima de la Misericordia, lo ha evitado su desaparición.


NTRA. SRA. DE LA PAZ DE SAN CECILIO (Talla sobrevestida)


Ntra. Señora de la Paz de San Cecilio, 2º titular mariana de la Hdad. del Cristo de los Favores. 1709 y atribuida por Sánchez Mesa a Diego de Mora.

















Asimismo, la cofradía de penitencia del Señor de la Humildad y Soledad de Ntra. Sra., bendijo en 1946 una imagen Dolorosa de la Paz realizada por el escultor Espinosa Cuadros, como tercera titular de la hermandad, para sacarla en paso de palio. Sólo salió el Miércoles Santo de ese año, aunque el proyecto de la cofradía era sacar procesionalmente a la Soledad de Nuestra Señora únicamente la tres de la tarde del Viernes Santo, para ir al Campo del Príncipe al ejercicio de las Cinco Llagas ante el Cristo de los Favores y procesionar la Virgen de la Paz, bajo palio, con el Señor de la Humildad (los fotógrafos cofrades, D. Manuel Lirola y D. Fernando López, insertan dos fotografías de dicha imagen en su obra Historia Gráfica de la Semana Santa de Granada, una procedente del periódico Ideal y otra de su salida procesional de dicho año, procedente del Archivo de la Real Federación de Cofradías).


VIRGEN DE LA PAZ dela portada lateral de la antigua iglesia de San Gil. Mediados del XVI de Baltasar de Arce

También la Orden Tercera de Penitencia del convento de San Francisco Casa Grande, que hacía la vía sacra del Sacromonte, residía en dicho convento franciscano en la capilla de Ntra. Sra. de la Paz, imagen que Ceán Bermúdez atribuía a Diego de Mora (2), y que la tendría dicha Orden Tercera como patrona. Esta imagen la recibió el convento de clarisas de la Encarnación, procedente de la exclaustración de San Francisco "Casa Grande", hoy sede del Madoc.


Asimismo, la Orden Tercera de San Francisco del convento de Capuchinos la veneraba como titular hasta los años cincuenta del pasado siglo.   

Una iglesia céntrica, como la de San Gil, tenía en su portada lateral, que daba a la calle Pan, a la Virgen de la Paz, realizada por Baltasar de Arce. Y otras iglesias, como San Juan de Dios ( hay un inventario de 1833 que así lo refleja), también la tenían dándole culto y actualmente la conservan en las dependencias de la Basílica del Santo. Asimismo, estaba presente en la Magdalena y en las Angustias.


NTRA. SRA DE LA PAZ DE LA BASÍLICA DE SAN JUAN DE DIOS

Una cofradía del Stmo. Cristo de la Misericordia y Ntra. Sra. de la Paz, en la parroquia homónima del barrio de Almanjayar, presentó su estatutos en el arzobispado en 1967 (3)·

Devoción, por lo tanto, muy extendida en la ciudad de Granada, que culminó en 1972 con la adopción como titular mariana de la hermandad de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Ntra. Sra. de la Paz, concretándose ésta en la bella imagen que realizó para la cofradía el escultor sevillano Antonio Dubé de Luque.

FUNDACIÓN E IMAGEN

De toda esta gama de cofradías y devociones de la Virgen de la Paz, nos vamos a centrar en este trabajo, quizás en la más antigua de todas: la hermandad de Ntra. Sra. de la Paz de la iglesia de San Ildefonso.

Del estilo de la que creemos su imagen, la que abre la portada, denota la época en la que pudiera haber ocurrido su fundación. Es imagen que denota el estilo de Pablo de Rojas, que trabajó en su taller de Granada entre 1577 y 1611. Sin embargo, por lo que trataremos más adelante, podemos concretar la fundación de la hermandad alrededor de 1590.

Realizada la imagen de la Virgen, según mi criterio, en ese momento que marca la línea entre el manierismo y el protobarroco.

Ntra. Sra. de la Paz de San Ildefonso ( 1595-1600 aprox.)
  

Del estilo de la época de la imagen de la Paz, tal vez algo anterior, es la de Ntra. Sra. de la Encarnación del monasterio de su nombre, que fue titular de la hermandad de penitencia de los negros y mulatos de Granada, con la que guarda similitud de época estilística (me remito al artículo sobre esta hermandad en mi blog La Granada Eterna: hermandades de penitencia, entrada de 29 de diciembre de 2012).


NTRA. SRA. DE LA ENCARNACIÓN. ( hacia 1575 aprox.) La que creemos titular de la hermandad de los la Paciencia de Jesucristo (Negros y Mulatos)

SUS CAPILLAS

La hermandad estaba en posesión de una capilla, la primera de la izquierda junto al arco toral, y compró después la de enfrente, según lo que vamos a exponer a continuación.  

El documento más antiguo que he consultado sobre la hermandad de Ntra. Sra. de la Paz de San Ildefonso es de l.620. Se trata de la compra de una capilla en dicha iglesia, para sede de la hermandad y de su imagen.

Ya la hermandad estaba situada en dicha capilla desde años antes de la firma de la escritura de compra (1620), pues en dicha escritura se afirma que la capilla ya tenía la advocación de la Virgen de la Paz y en la que se daba culto a la imagen. Probablemente, desde que se fundó la hermandad o poco después, la misma estaba en posesión de hecho de una capilla en San Ildefonso. También, de la escritura se deduce que la imagen se haría en tiempos inmediatos a la fundación de la hermandad, es decir, hacia 1590. Ello puede encajar con su autoría por parte del alcalaíno Pablo de Rojas que trabajó en Granada, desde 1579 a 1611.   

Antes de formalizar la compra de la capilla, el arzobispado encargó realizar la tasación y describir el estado de la capilla al artista Ambrosio de Vico, aparejador, arquitecto y maestro mayor de obras del arzobispado, que en esa época regía la diócesis granadina D. Felipe de Tarsis y Acuña (4) . 

Ambrosio de Vico visita la capilla y da un informe en el que la valora en 90 ducados y la sitúa de esta forma:
 "...digo que he visto la capilla en la yglesia  parrochial de Santo Ildefonso que es la primera al lado al lado izquierdo, que alinda el arco toral de la capilla mayor que pretenden comprar los hermanos de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Paz […] la qual vale en propiedad nobenta ducados y este es su justo precio y en que se puede vender".

En el auto del provisor, D. Tomás de Heredia, se acepta la valoración y establece plazos para pagar el precio, que consistían en dar 30 ducados de contado y dos plazos de 30 cada año, a contar desde el 24 de marzo de 1620. 

Al margen del documento se pone una nota en la que concretiza el lugar de la capilla:

"En este día, el arzobispo mi Señor, hizo merced a la Cofradía de Ntra. Sra. de la Paz de esta iglesia de San Ildefonso de una capilla que está al lado de la epístola que es la postrera a mano derecha".

Es decir, la que está junto al arco toral del presbiterio, en el lado de la derecha de la iglesia. Esta capilla hoy está ocupada por la imagen de Ntra. Sra. de la Pureza.


Capilla de Ntra. Sra. de la Pureza, antes de Ntra. Sra. de la Paz


Sin embargo, la hermandad antes de comprar la capilla del lado de la Epístola en 1620, ocupaba la de enfrente, es decir, la primera junto al arco toral, pero del lado del Evangelio. Esa capilla en la que hoy se da culto a Ntra. Sra. de las Mercedes de Diego de Mora, que llegó allí procedente del próximo convento de la Merced de mercedarios calzados. Refiriéndose a esta primera primera ubicación el preámbulo de la escritura dice: 


"...que en la iglesia parrochial de Santo Ildefonso hay una capilla, que es la primera en orden arrimada al arco toral, a el lado del Evangelio, donde a la presente está la imagen de Ntra. Sra. de la Paz y se servía de la dicha capilla la cofradía de tal advocación y con consentimiento de los beneficiados de dicha yglesia ". 

Según la referida escritura esta capilla era propiedad de la fábrica de la iglesia y se la había cedido a la hermandad hacía mas de treinta años, es decir, poco antes de 1590. Esto nos sitúa en el hecho de que la hermandad estaba fundada antes de 1590, seguramente, poco antes.  Con ello tenemos, que fue ésta de San Ildefonso la primera y más antigua hermandad de Ntra. Sra. de la Paz que se fundó en Granada.

Pero para comprar la hermandad esta capilla del lado del Evangelio (en la que está hoy Ntra. Sra. de las Mercedes), que es la había ocupado desde su fundación la hermandad y en la que quería permanecer, le surgió un inconveniente. Tal cosa fue, que el licenciado Pedro Martínez, jurado de la ciudad de Jerez de la Frontera y probablemente de la familia de los Señores de la localidad granadina de su nombre, había tratado con el beneficiado de la parroquia, D. Juan Arias de Mancilla, comprar la capilla para su enterramiento y la habían valorado en 100 ducados, además de prometerle el citado comprador adornarla, proveerla de ornamentos sagrados, hacer el retablo "de pincel y lo demás de dorado" gastándose, al menos, 2.000 reales; también haría a sus expensas la reja de madera y otras cosas para beneficio del templo parroquial.


CAPILLA DE NTRA. SRA. DE LAS MERCEDES. Primera que tuvo la Hermandad de Ntra. Sra. de la Paz.

La cofradía respondió a esta contraoferta, diciendo que "había mas de 30 años que estaban en posesión de la dicha capilla"  (antes de 1590),en los que se había gastado la hermandad más de 400 ducados en el ornato de la iglesia.  

El arzobispado le respondió, que demostraran sus derechos sobre la capilla, que era bien de la fábrica de la iglesia y que los hermanos no tenían ningún derecho de propiedad sobre la misma y lo gastado en ella era también propiedad del dueño de la misma, es decir, de la fábrica de la iglesia.

Ante esta postura, y por excusar pleitos, la hermandad pidió que se le reparase la capilla de enfrente, es decir la del lado de la Epístola (la que hoy ocupa Ntra. Sra. de la Pureza), lo mismo que ellos habían hecho con la que ocupaban, aceptando que se le vendiera al jurado Pedro Martínez.

Llegados a este acuerdo, se le vendió a dicho jurado el día 21 de febrero de 1620, la capilla del lado del Evangelio, para que se enterrase él y sus familiares, autorizándole a hacer la bóveda y poner los escudos y blasones de la familia, con derechos a ser patrones de la misma. Por cuya venta la hermandad tuvo que abandonar la capilla y pasar a la frontera.

A la hermandad de Ntra. Sra. de la Paz se le vendió la otra capilla, la del lado de la Epístola, y la fábrica de la iglesia le indemnizó de los gastos de reparación y acondicionamiento de la nueva, que consistieron en: hacer una bóveda, romper la pared, hacer el nicho para la imagen y quitar las peanas donde estaban la imágenes de unos santos y ponerlos en la capilla, además de traer la reja de la capilla que abandonaban y ponerla en la nueva. Todo esto estaba terminado para el día 5 de marzo de 1620 en que se autoriza la libranza (5).

La hermandad estaba regida entonces por el prioste, Diego de Solís y por el hermano mayor, Pedro Hernández que fueron los firmantes de la escritura.

Apenas si se tienen noticias de la vida de la hermandad en el resto del siglo XVII, pero parece que estaba bien asentada en la iglesia y, aparte de la función y cultos a la Virgen el día 24 de enero de cada año, en que la hermandad salía procesionalmente con la imagen, también realizaba una función el día de la Candelaria. 

Enríquez de Jorquera nos informa de que el día de los Santos Inocentes de 1638 se celebró en San Ildefonso una fiesta de desagravios a la Virgen para la que el sacristán Roque López montó unos grandiosos altares a la Virgen y al Santísimo y por la tarde salió la procesión al Campo ( Campo del Triunfo).

La hermandad tenía la propiedad de una casa en la circunscripción de la parroquia por la que pagaba un censo, en 1644, un tal Damián Gallardo. Ese año, en la visita pastoral, siendo mayordomo Juan Gallardo, se le fiscalizaron a la hermandad  unos ingresos de 1.400 reales ( aproximadamente unos 130 ducados). Estos ingresos denotan la holgura con que la hermandad pudo pagar la capilla veinticuatro años (6). 

Otra vez he encontrado noticias de la hermandad a finales del siglo XVII, concretamente, en 1694, en que regían la hermandad Juan de Ortega, como hermano mayor, y Salvador de la Reguera y Rueda, como mayordomo. Estos no habían entregado las cuentas de la hermandad al finalizar su mandato, por lo que se les requirió para ello y para que entregaran las cantidades que tenían en su poder "considerables cantidades de limosnas y bienes de la hermandad".

Parece que los directivos de la hermandad por esa época, no rendían correctamente las cuentas, como era su deber, pues éstos se excusaron en que los anteriores mayordomos, Manuel Judes y Francisco Díaz, tampoco se las habían rendido a ellos. 

Tuvo que intervenir el fiscal del arzobispado, Manuel de Linares, para exigírselas a todos ellos. Ante este apremio las rindieron ante el notario, aunque seo negaron a pagarle sus derechos de 428 reales de vellón. 

Al año siguiente (1695), el hermano mayor, Juan Gabriel, y el mayordomo Fernando Tamayo, aunque vieron aprobadas las cuentas por el provisor D. Martín Torico de Pedrajas, resultaron alcanzados por haber gastado más de lo ingresado y lo mismo ocurrió con los directivos de los años siguientes.   

Ante estos impagos, en 1697, el fiscal del arzobispado les exige a los últimos mayordomos, Juan Cejudo de Luna y Juan Ortega, que entregasen lo que retenían en su poder, so pena de excomunión mayor, alegando ellos, que si habían retenido las cantidades  era para hacer unas andas a la Virgen de la Paz, porque las tenían cada año que pedir prestadas y que para ello tenían retenida la cantidad de 600 reales y el resto ponerlo a su costa, a la vez que solicitaron que el provisor y vicario general les diera licencia, para hacer las andas a sus expensas en el plazo de seis meses, evitando a la hermandad hacer gasto alguno.   

La autoridad eclesiástica dictó auto por el que pedía que se depositaran las cantidades y se emplearan en lo que más conviniese a la hermandad; la cual en cabildo decidió emplearlas, precisamente, en hacer las andas de la manera y forma que decidieran los actuales mayordomos, Ignacio Barro y Antonio de Chinchilla, además de que se vendiera una colgadura vieja de damasco (7).

Las andas se realizaron a finales de 1697 con el beneplácito del provisor, aunque no por ello dejaron de afrontar una reclamación de los beneficiados de San Ildefonso para que la hermandad les abonase los derechos parroquiales que se les debía.

También se realizó en el siglo XVIII el retablo de estípites de  su capilla, con pequeño camarín para la Virgen.  

Probablemente, a lo largo del siglo XVIII la hermandad fue decayendo, de forma que, en el  informe de hermandades de 1769 no figura entre las de San Ildefonso, aunque sí en el inventario de imágenes y altares. 


INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN ILDEFONSO

La hermandad, seguramente, estaba ya perdida al iniciarse el siglo XIX, pero aun permanecía la Virgen de la Paz en su capilla, y estaría en ella, al menos, hasta el inventario de 1911. La capilla primitiva, la primera del lado del Evangelio que se vendió a Pedro Martínez, sería ocupada desde el siglo XVIII por la hermandad de Ntra. Sra. de la Pureza. La Virgen de las Mercedes de Diego de Mora, que hoy la ocupa, estaba aun en 1911 en el centro de la nave de la iglesia, por lo que se trasladaría a esa primera capilla de Ntra. Sra, de la Paz después de 1911 y en fecha concreta que aun no conocemos. Probablemente, en esa fecha incierta del siglo XX, la Virgen de la Pureza se trasladó a la capilla que compró la hermandad de Ntra. Sra. de la Paz en 1620, la primera del lado de la Epístola, donde hoy permanece Ntra. Sra. de la Pureza. 
   
Según dicho inventario de 1911, se describe a la Virgen de la Paz, como de 1,20 cm. de altura, con el Niño Jesús en sus brazos, situándola aun en la capilla de su propiedad. Hoy la imagen, en no muy buen estado de conservación, está sobre un pedestal en la capilla primera de la derecha, entrando a la iglesia. Allí se encuentra también la carroza del Viático, del siglo XVIII, que haría seguramente la hermandad Sacramental y que era sacada hasta tiempo reciente en la procesión del Corpus Christi de Granada. 

La imagen conserva la corona, pero no el cetro que parece que portaba en la mano derecha, y en cuanto al Niño, puede que no sea el original.

Antes de hacer este articulo, pensé por indicación de un sacerdote de la parroquia en la posibilidad de que la imagen estuviera en alguna del barrio de Almanjayar, donde hay algunas imágenes de San Ildefonso, pero ni la Virgen de la Paz del Polígono, tiene nada que ver con la titular de la cofradía, por ser imagen moderna, ni la de la parroquia de las Mercedes, que tiene el Cristo de San Ildefonso, también parece imagen moderna la de la Virgen allí establecida. Concluyendo, que por todo lo expuesto en el artículo, que la Virgen de la Paz de la antigua hermandad es la que está en San Ildefonso en la primera capilla de la derecha entrando en la iglesia y que abre la portada de este trabajo. 

NTRA.SRA. DE LA PAZ, de la parroquia homónima de Almanjáyar 
 

VIRGEN DE LA PARROQUIA DE LAS MERCEDES

Otra hermandad y su imagen que se había olvidado en la memoria colectiva de los granadinos, a pesar de haber formado parte de la historia de la parroquia de San Ildefonso y de la ciudad de Granada durante doscientos años. Aun quedan, al menos en los documentos, el rastro de su existencia, que ahora exponemos para que siga continuando en nuestra memoria.
    
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1. La Gaceta del Sur de 6 de junio de 1909.
2. El Defensor de Granada de 2 de julio de 1889.
3. Archivo Histórico del Arzobispado de Granada, caja de las cofradías.
4. Archivo Histórico del Arzobispado de Granada, auto del provisor D. Tomás de Heredia de fecha 24 de marzo de 1620. 
5. El citado Archivo, leg. 338 f, pieza 1.
6. El citado Archivo, leg. 122 f, pieza 2.
7. El citado archivo, leg. 10 f, pieza 16. 
8. El citado archivo, leg.188 f.