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miércoles, 3 de julio de 2013

HERMANDAD DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE SAN GIL ( DE ZAPATEROS)






HERMANDAD DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN, SANTA LUCÍA, SAN CRISPÍN Y SAN CRIPINIANO

Antonio Padial Bailón

Fue una hermandad de las llamadas gremiales, concretamente fundada por los maestros de zapatería de Granada, y parece ser, que fue el resultado de fusión de varias hermandades: la de Santa Lucía, de zurradores de las pieles y la de San Crispín y San Crispiniano, de zapateros, a la que a finales del siglo XVII o principios del XVIII se le une la hermandad de la Purísima Concepción. Esta imagen recibía culto en una capilla callejera situada bajo un cobertizo en la calle de Abenhamar (calleja que está detrás del establecimiento de helados "Los Italianos", paralela a la Gran Vía). 

La hermandad nace para dar culto por los zapateros de la ciudad a los Santos Mártires San Crispín y San Cripiniano, que murieron decapitados bajo la persecución de Maximiano, hacia el año 286. Huidos a Soissons (La Galia), se dedicaban para subsistir al oficio de la zapatería, convirtiendo al cristianismo a los galos de la zona. 

La hermandad primitiva de los santos zapateros era muy antigua, fundándose en la iglesia de San Antón, probablemente a finales del siglo XVI, donde tuvo capilla. Ya Henríquez de Jorquera en sus  "Anales de Granada", nos da noticia de su existencia hacia el primer tercio del siglo XVII, poseyendo una capilla en la iglesia de San Antón, de Terceros franciscanos: "Tienen aquí su hermandad y capilla de Santa Lucía, San Crispín y San Crispiniano los maestros de zapatería". Allí permanecería la hermandad durante casi todo el siglo.


San Crispín y San Crispiniano de la iglesia del Salvador de Sevilla


En la iglesia de terceros franciscanos de San Antonio Abad (San Antón) la hermandad de zapateros realizó, probablemente a principios del siglo XVII, un retablo de estilo post-manierista, para sus primeros titulares: Santa Lucía, San Crispín y San Crispiniano, que recientemente he descubierto que se encuentra en el monasterio albaicinero de la Concepción, donde iría a parar, hacia 1836, seguramente, tras las exclaustración de los frailes terceros.


Retablo de Santa Lucía de los zapateros, hoy en monasterio de la Concepción
En dicho retablo se veneraba y aún se venera a la titular Santa Lucía y en las hornacinas de los lados a los Santos Crispín y Crispiniano (hoy, como diremos más adelante, estos últimos se encuentran en la iglesia de San José).

La imagen de Santa Lucía es una talla de finales del siglo XVI o principios del XVII, que pudiera ser una de las primeras obras de Alonso de Mena, según me indicaron las religiosas del monasterio de la Concepción. También el pequeño Crucificado, situado en cuerpo alto del retablo, parece reunir las características estilistas de Alonso de Mena.



Puede decirse que esta hermandad, por lo dilatado de su permanencia en el tiempo (duró, al menos, hasta finales del siglo XIX), pasó por diversas vicisitudes que la hizo cambiar de sede, caracterizándola como una corporación viajera, pues fue recibida en cuatro iglesias, al menos. 

Fuera de lo mencionado, muy escasas noticias se tienen de la hermandad durante el siglo XVII. Sí sabemos que la hermandad daba culto a una imagen de la Inmaculada Concepción venerada en la capilla callejera, dependiente de la parroquial de San Gil a que antes nos referimos, situada en el cobertizo de la calle Abenhamar, . 

No sabemos, sí fue la hermandad de los santos zapateros la que construyó dicha capilla o en ella se formara una hermandad para dar culto a la imagen allí venerada. Lo cierto es que  en tiempos del arzobispo don Francisco de Perea y Porras (1720-1723) ya la imagen de la Inmaculada recibía culto, pues existe un grabado en el que reza, que dicho arzobispo concedió 40 días de indulgencias a quien rezara una salve ante la sagrada imagen.


Imagen de la Concepción de San Gil. Grabado de 1731 en el Archivo de la Casa de los Tiros. A ambos lados de la Virgen aparecen los santos zapateros

En esos años, no sabemos si la Inmaculada permanecía aun en la capilla callejera o en otra dentro de la iglesia de San Gil, donde ciertamente se encontraba antes de 1731, fecha del grabado. Sin embargo, aun en 1724 los santos titulares se encontraban en la iglesia de San Antón, por lo que creemos que la llegada de la hermandad a San Gil se produciría en los inmediatos años siguientes. 

Lo cierto es, que fuera por unión de la hermandad de San Crispín y San Crispiniano con otra hipotética de la Inmaculada Concepción o porque esta hermandad se agregara a la de los Zapateros o porque ésta última la tomara como patrona y principal titular a la imagen de la capilla de la calle Abenhamar a la que veneraba, en el siglo XVIII todas estas advocaciones aparecen unidas en una hermandad en la iglesia de San Gil, que ocupó la capilla fundada en 1685 por doña Inés de Tapia y Zapata .

En estas circunstancias, no cabe duda, que la hermandad habría reformado sus reglas y aparece de manera cierta a mediados del siglo XVIII, seguramente antes, con el título de "Hermandad de la Purísima Concepción, San Crispín y San Crispiniano", con sede en una capilla de la iglesia de San Gil.

En el grabado de 1731 a que hacemos referencia se aprecian ya las imágenes de San Crispín y San Crispiniano a ambos lados de la Inmaculada Concepción, con culto en San Gil, lo que parece corroborar lo que llevamos afirmando.

Probablemente, la capilla callejera en donde se venía dando culto a la imagen de la Inmaculada, quizá fuera derruida por reforma  de la calleja de Abenhamar o del edificio en cuyo cobertizo estaba o fue abandonada por la hermandad para tomar una capilla más digna dentro de la parroquia de San Gil.

De Santa Lucía, que parece que quedó con su retablo en la iglesia de San Antón, no sabemos si es que hubo una parte de la hermandad que se desgajó para dar culto unicamente a la santa y el resto de la misma pasó a la iglesia de San Gil.


La imagen de la Concepción, por unos documentos obrantes en el Archivo histórico del Arzobispado de Granada, a los que más adelante nos referiremos, sabemos que es una de las dos que hoy se encuentran en la iglesia albaicinera de San José y más concretamente, la atribuida al escultor granadino Diego de Mora, cuya fotografía abre este trabajo y la que a continuación insertamos.





Tampoco se sabe cuando se empezó a venerar en la capilla del cobertizo. Tuvo que ser a finales del siglo XVII (ya entonces Diego de Mora tenía 42 años y es probable que hubiera realizado la imagen en esos años de finales de la centuria o a principios del XVIII).

Bella imagen de la Virgen Inmaculada, eminentemente barroca, y que según se aprecia en el grabado, tuvo que sobrevestirse de manto, como era usual en aquellas fechas.

En esa época de principios del XVIII se trasladaría la hermandad de los Santos Crispín y Cripiniano a la iglesia de San Gil (segunda sede de la hermandad), abandonando la de San Antón y parece que dejando en ella a la imagen de Santa Lucía.


La Capilla de la Hermandad

Constantes referencias tenemos de la capilla y de la hermandad en el siglo XVIII, llamada en los libros de cuentas de fábrica de la parroquia, simplificadamente, como Hermandad de la Concepción. 

La capilla con retablo barroco la presidía la imagen de la Virgen y a los lados las de los santos mártires San Crispín y San Crispiniano. Era la primera del lateral izquierdo de la nave, opuesta a la del sagrario y se cubría con un bello artesonado de lacería mudéjar. El retablo, según el inventario realizado en 1869, a la demolición de la iglesia de San Gil, era "...blanco y filetes dorados con un lienzo en su parte superior con la imagen de Ntra. Sra. de la Asumpción", en el centro estaba el nicho con cristalera, donde estaba la imagen de la Concepción y a los lados las de los santos Crispín y Crispiniano. 

En el testero derecho de la capilla había un cuadro de grandes dimensiones de la Inmaculada con marco dorado y, sobre él, otro apaisado con marco negro con el Salvador y dos ángeles. En el testero opuesto a éste, otro cuadro apaisado del martirio de San Crispin y San Crispiniano, con marco negro. A la capilla daba un cuarto trastero que tenía adosada la escalera para subir al púlpito de la iglesia. 

Los anteriores datos nos los proporciona el primer volumen del libro escrito por D. Joaquín y D. Antonio Villena Delgado sobre las iglesias de San Gil y de Santa Ana, Arte y tradición de la iglesia parroquial de San Gil y Santa Ana. En la citada obra sus autores dicen que el retablo de la hermandad, junto con el cuadro de la Inmaculada, pudiera ser el que hoy está en la iglesia de Santo Domingo (ocupado por la Virgen del Tránsito), que dicen, concuerda con la descripción que realiza el inventario. A esta iglesia se trasladó, como veremos más adelante, la hermandad de la Concepción en el siglo XIX. 


Posible retablo de la Inmaculada de San Gil, según los Sres. Villena Delgado

Sin embargo, también allí se trasladó la hermandad de la Virgen del Tránsito, en dicho siglo, y lo lógico es que lo hiciera con su propio retablo. Asimismo, en el actual retablo del Tránsito no existen hornacinas que pudieran cobijar las imágenes de los santos zapateros, aunque esto no deja de ser poco significativo, pues los retablos se solían adaptar al sitio de destino, reformándolos.   


En dicha capilla de la Inmaculada en la iglesia de San Gil tenía su enterramiento la familia de Dª. Ángela Ojeda por la que pagaba 28 reales. En 1776, se arreglan unas grietas que amenazaban la capilla, que se dora en 1778 por el maestro Salmerón y, en 1777, se arregla una vidriera que tenía en ella. 

Unos años más tarde, la hermandad aparece decaída sin contribuir a sus obligaciones parroquiales, incluso, a finales del siglo, la parroquia celebra una octava de la Concepción en el cercano Hospital del Refugio, que se sigue allí celebrando durante la primera mitad del siglo XIX. Esto nos pone de manifiesto la decadencia de la hermandad a finales del XVIII.

Dos fiestas celebraba la corporación en el siglo XVIII : el día 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada, y el 25 de octubre dedicado a los santos mártires patronos de los zapateros, a los que estaban dedicadas diversas memorias de misas. 

A lo largo del siglo XIX, la hermandad subsistirá, aunque muy decaída, vitalidad que parece renovarse en 1828, año en el que se le aprueban nuevas reglas por el arzobispo Álvarez de Palma. Por otra parte, había llegado un siglo en el que las organizaciones y cofradías gremiales decaen o desaparecen por carecer del sentido que en otros siglos tuvieron, viéndose afectada esta hermandad por el cambio de los tiempos, aunque no llega a desaparecer.   



Portada de San Gil que daba a Calle de Elvira


En 1868-69 se demuele la iglesia de San Gil por la llamada Revolución Gloriosa y la parroquial, que queda desde 1842 como ayuda de parroquia de  Santa Ana, se trasladará a esta definitivamente, donde ambas parroquiales hoy permanecen unidas.

La iglesia de San Gil estaba situada en el inicio de la calle de Elvira por Plaza Nueva. Era una de las más céntricas y antiguas parroquias de Granada, creada en 1507, sacralizando la mezquita de Hatabín o de los Leñadores, donde se mantuvo en el mismo edificio hasta ser demolido éste hacia 1543.  En su solar se empezó a construir la iglesia cristiana, trazando su portada Diego de Siloé, en 1555, y ejecutándola Juan de Maeda. Presidía su hornacina la imagen de San Gil de Toribio de Liébana y la portada secundaria, que daba a la calle del Pan, la hizo en 1562 Juan Martínez, presidida por la Virgen de la Paz de Baltasar de Arce. Hoy se conservan dichas esculturas en el Museo Provincial de Granada.


San Gil, de Toribio de Liébana. Presidia la portada principal, en calle Elvira, de la iglesia


La iglesia lindaba con la calle del Pan en su costado izquierdo o lado del Evangelio, donde se elevaba la torre de la misma; en esta parte, tenía unas casas adosadas al templo -casi todo él las tenía a su alrededor-. La parte frontera daba a la calle de Elvira; la trasera a la calle Imprenta, y su costado derecho, a las casas adosadas a ella en Plaza Nueva.

Con la demolición de la iglesia se amplió la plaza hasta dejarla con las dimensiones que hoy tiene.     

 
Iglesia de San Gil, ocupando parte de lo que hoy es Plaza Nueva. A la derecha la Real Chancillería

Los efectos de la demolición de la iglesia, en 1869, fueron: que las hermandades e imágenes ubicadas en ella (la de las Tres Necesidades, la del Cristo de la Expiración, Esclavitud del Santísimo, Ntra. Sra de la Granada y San Antonio, Santa Cruz, esta de la Concepción...etc), se han de trasladar a otros templos o desaparecen, quizás algunas lo habían hecho ya en esa fecha.

La de la Purísima Concepción, San Crispín y San Crispiniano se traslada en 1869, fecha de la demolición de San Gil, y la llevan a la parroquia de Santa Escolástica, cuando esta parroquial había pasado, también por derribo, a la iglesia de Santo Domingo, donde aun hoy permanece dicha parroquial. Era el tercer templo que tenía como sede.

La hermandad llega a Santa Escolástica (Santo Domingo) en mayo de 1869, pues por cabildo del día 17 de ese mes, realizado en dicho templo, se acordó hacer un inventario de bienes y alhajas de la hermandad, que se efectúa y firma el día 20 de mayo de ese año.  

La hermandad y sus imágenes subsisten, aun en 1885, en la iglesia de Santo Domingo (parroquia de Santa Escolástica), según un documento que he encontrado en el Archivo Histórico del Arzobispado.

Dicho documento nos pone de manifiesto una precaria situación de la hermandad, cuando se traslada a la parroquia de Santa Escolástica. En 1883, se nombra una comisión para examinar sus cuentas, que se quejaba de que la hermandad no tenía ingresos suficientes para atender a sus obligaciones de entierro de sus hermanos, dadas las insuficientes aportaciones de los hermanos (cada cofrade pagaba 4 o 5 reales mensuales), con lo que habría de estar 20 o 30 años afiliado para poderse pagar los gastos de entierro y eran muchos los que morían sin poderlo costear. No obstante, la hermandad acordó un reparto extra para este fin, sin que diera un resultado satisfactorio, por lo que convocó otro cabildo el 24 de agosto de 1883 que fue impugnado por el secretario Manuel Álvarez- Parejo y Alcaraz, alegando no haber "quórum" suficiente.

Por ello, la hermandad acordó reducir gastos, disminuyendo las misas de cumplimiento de difuntos, que consistían en una cantada y tres rezadas, a sólo la cantada. También, se acordó rebajar el salario del secretario, convocando una junta el 14 de septiembre de 1884 en la que se le ofreció 20 reales de emolumentos, en lugar de los 60 que cobraba. Manuel Álvarez, el secretario, se negó a aceptarlos y renunció al cargo, nombrándose en su lugar a Juan Pío Martínez de la Cámara, que sí aceptó dicho salario.

Manuel Álvarez abandonó airado la hermandad y no quiso entregar los libros de la misma, por lo que puso a esta en una situación complicada al no contar, entre otras cosas, con la lista de hermanos a los que cobrar su cuota.

Este conflicto, supuso la división de la hermandad entre los partidarios de Álvarez y los que apoyaban a la junta directiva. Los primeros convocaron una junta el 5 de octubre de 1884 para nombrar cargos directivos, junta que no fue aceptada por los partidarios de la vigente, que alegaban que era contraria a las constituciones de la hermandad.  

Se acude al Provisor para denunciar el conflicto y éste pide que informe el párroco de Santa Escolástica, que toma partido por el grupo de Álvarez, pues pide que se disuelva la junta y se nombre otra, si bien, le quita importancia al asunto afirmando "... que las incidencias son propias de una hermandad de 1.500 hermanos, cuando bastan dos para que anden a la greña".

El fiscal del arzobispado, después de reprender las discordias que había en los cabildos convocados, deshecha la supresión de la hermandad por los muchos beneficios que reportaba en el ejercicio de la caridad y entierros, proponiendo al Provisor, que en vez de disolverla, la suspenda temporalmente y que el párroco convocase Junta General entre los hermanos que hubiesen demostrado "mayor celo e interés" y que se proceda a su reorganización y nombramiento de nueva directiva.

El Provisor a la vista de los anteriores informes, admite (más bien, fuerza) la dimisión del hermano mayor Rafael Alonso, del tesorero Antonio Carpio Fernández y del nuevo secretario, Juan Pío Martínez, y nombra una junta provisional formada por Antonio Bueno, como hermano mayor, Fausto López Yañez, como tesorero y Manuel Álvarez como secretario, hasta que se realice la visita eclesiástica a la hermandad y se nombre nueva junta (con lo que, claramente, da la razón a Álvarez y sus partidarios).   


Inmaculada de San Gil, hoy en San José en la Catedral para la Vigilia del Dogma 


TRASLADO DE LA HERMANDAD A LA IGLESIA DE SAN JOSÉ EN 1885

Parece ser, que en todo el año 1885 no llega a formalizarse la junta definitiva, tal vez por no ponerse de acuerdo los hermanos entre ellos y con el párroco. Algo hubo de ocurrir en este sentido, pues el día 5 de diciembre de 1885, los párrocos de Santa Escolástica, don Antonio Moreno Navarro y de San José, don Juan Sedeño Fernández, convienen que la Hermandad de la Purísima Concepción, sita en Santa Escolástica, se traslade a la iglesia albaicinera de San José y para ello piden licencia al Provisor y Vicario General don Manuel María Henares.

El Provisor, con esa fecha, emite un decreto por el que autoriza el traslado de la Hermandad de la Purísima Concepción, San Crispín y San Crispiniano a la iglesia parroquial de San José con sus imágenes y alhajas, en base al inventario que firmó el párroco de Santa Escolástica el 20 de mayo de 1869, cuando la hermandad se traslada a a dicha parroquial. Era el cuarto y último templo al que se trasladaba.

Tal inventario es aceptado y firmado, esta vez, por el párroco de San José, don Juan Sedeño, el 21 de julio de 1888 y entre otras cosas vamos a fijarnos en las de más interés:

Una imagen de la Concepción de talla, con corona y media luna y dos ángeles puestos en la peana (no sabemos si se refiere a las dos cabezas de angelotes que en ella figuran o tenía otros dos de talla exentos).





Los Santos junto a S. Nicolás, que ocupa el lugar donde estuvo la Inmaculada en la iglesia de San José. 




Dos Santos Titulares: San Crispín y San Crispiniano. Dichos santos, continúan allí, en la capilla que creo ocupaba, en otro tiempo, la Virgen de la Aurora y hoy la preside San Nicolás, santo que tuvo mucha devoción y visitas hace unas décadas y quizá, por esta circunstancia, cambiaron a la Concepción a un pedestal, junto al presbiterio, dejando a los lados de San Nicolás los Santos Crispín y Crispiniano, donde aun permanecen en su capilla inicial, que sería la de la hermandad al trasladarse a este templo de San José y que es la que está frente a la puerta de la iglesia.
Estos santos, pudiera haberlos encargado la hermandad estando en San Antón y deberse a la gubia de Alonso de Mena, que parece que labró todas las imágenes de la hermandad (Santa Lucía, San Crispín, San Crispiniano y el pequeño Crucificado del retablo que hoy se encuentra en el monasterio de la Concepción).




San Crispiniano. En su capilla de San José, hoy de San Nicolás
Sigue el inventario con dos estandartes, seguramente con sus tarjetas de plata. Un palio con sus varales (esto nos hace pensar que probablemente cubría a la imagen en sus procesiones).


Un forro para la tumba y un almohadón de 

San Crispín
terciopelo con fleco y galón y, tumba con su mesa de madera, sobre los que se colocaba el féretro en los entierros de hermanos difuntos.

Una cancela de cristal (sería la puerta de la hornacina donde estaba la imagen). Tres lámparas de azofar y dos de hojalata.

También el inventario reseña tablas de indulgencias, seis candeleros, una cruz, tres bancos, randas de altar y arca para la cera. Paño de terciopelo grande, seguramente para cubrir el altar y doce hachetas de madera (serían utilizadas para los entierros)

Interesante es el patrimonio pictórico que poseía la hermandad con un cuadro de la Concepción, otro del martirio de San Crispín y San Crispiniano y un tercero del Señor en el Sudario (¿un Descendimiento  o Yacente?).   

También pasaron a San José los libros de Constituciones y de Actas y Juntas y el sello de la hermandad.

No cabe duda, que la imagen de la Concepción de San Gil es la Inmaculada que hoy se venera en San José, donde sería colocada en la capilla que antes hemos señalado con las imágenes titulares de San Crispín y San Crispiniano.

Según se describe en el inventario, tiene que ser la imagen atribuida a Diego de Mora,  con media luna de orfebrería a sus pies y no la otra, que también hay en la parroquial, atribuida a Alonso de Mena. Nos reafirma en esta creencia el mismo grabado en el que, sin duda, se representa a la Inmaculada de Diego de Mora, menos hierática que la de Mena.

La Hermandad aún continuaba con vida en 1913, pues la Gaceta del Sur refleja que en ese año se le administró el Viático a una cofrade, Dª. Rita Suárez (nota).

La Inmaculada Concepción de la hermandad de los maestros zapateros, volvió a las calles de Granada el día 7 de diciembre de 2004, con motivo del 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. Fue llevada procesionalmente a la catedral para la Vigilia de esta fiesta, cultos organizados por la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada. 

Una hermandad más, que deseamos rescatar del olvido y de la que se tenían escasas noticias de ella y de sus imágenes.


Cartel de Manuel Prados Guillén del CL. Aniversario del Dogma


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FUENTES

HENRÍQUEZ DE JORQUERA, Francisco, "Los anales de Granada"
ARCHIVO HISTÓRICO DEL ARZOBISPADO DE GRANADA, Legajos 11 f y 402 f..
LOPEZ GUADALUPE, Miguel Luis, " Contrarreforma y Cofradías en Granada..." Tesis doctoral.
GALLEGO Y BURÍN, Antonio, "Guía de Granada".
PRENSA LOCAL.
Nota. Sacado del blog "De la Plaza Bib.Rambla a la Plaza Larga".




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